Una cuña en la Red me obliga a traer a la memoria un tiempo que viví y con quién. Echo cuentas de los amigos que no tuve o se fueron sin demostrar lo que eran y ninguno, por amable y sensato que en su parcela de vida fuera, encumbró su propia notoriedad con honor. No supieron ponerse en valor y se dejaron arrastrar por el asfalto, el irrespeto, la violencia y la sangre. Y cuando al fin llegaron a darse cuenta de quién era, habían tocado fondo y todo estaba perdido. Hasta negaron la lucha de clases que la Ciencia de la Literaria crea. No quise rescatarles de tantos fracasos repetidos, de tantas políticas indecentes y de tantas absurdidades. Ni siquiera llegaron a morir de éxito. Se creían celebridades y eran tan torpes que no les daba para sobrevivir con cierto alivio su desangelada salud mental. A una la trancaron en el manicomio y nunca jamás se supo de ella. Hay quien asegura que se metió a cura de manicomio, otros a monja de clausura. Desde luego faltarán psiquiatras, pero no manicomios, conventos o cementerios cerrados por falta de atención al abandono. Siempre ocurre lo mismo: Cada vez que la política y sus delirios nos parte el corazón hay una virgen a quien rezar, estampitas a quien besar "y en cinco minutos si la compartes recibirás un milagro". (No es católica creyente ni agnóstica, tiene miedo a enfrentarse a sus demonios). Gracias.
cuando no existe "cura" que te devuelva tu fe, y dejas de creer en ti mismo, ni el Flaco te salvará de los demonios internos...
ResponderEliminarabrazo
Carlos: O algo así. Las plañideras saben de qué hablo. Gracias.
ResponderEliminarSalud.