lunes, 16 de junio de 2025

¡A vivir que son dos días, oiga!.

Gracias a la familia, y los hijos primero, a esos escasos amigos que todavía me quedan... (Joder, dona, debe ser muy difícil llevarse bien conmigo. Pues pido mil de disculpas, sin embargo, prefiero esperar por los que se fueron mientras no vuelvan). Y, especialmente, gracias a mis nietos que son la alegría de todos mis días: Ian, Enol y Diego. Se mire como se mire, no soy diferente a otro güelos, si no fuera porque en realidad soy diferente. Ser diferente estos días de teorías trotskistas de Trump, desde Asturias a Valencia por motivos que prefiero no traer a la memoria... ¡A vivir que son dos días, oiga!. Ayer fui a misa, y en el confesionario el cura, luego de consultar la Biblia me aseguró que el Señor Dios tenía diferencias a la medida de todas mis capacidades. Hay que joderse. Si el Señor Dios se interesó por mí llegó tarde, y como a Ian, antes o después, acabarán teniéndome miedo (agradezco que mientras llega el día me paguen por ser diferente). Pienso... Sí, naturalmente, me tendrá miedo quien quiso hacerme daño. Sin embargo, que recuerde nadie me hizo daño (lo volverá a intentar). De chiste, escribo y me doy cuenta de que se acaba de inculpar... (Juan José Millás: "Te miras al espejo y ves al muerto que serás"). Gracias.

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