sábado, 21 de junio de 2025

Entró el verano cuando menos se esperaba.

Entró el verano, recuerda: "tomaremos café cuando pasen estos días de calor, en septiembre, que las uvas están maduras".

Si ayer cuando la vi en vez de pasar de largo me hubiera parado y acercándome a ella, le hubiera preguntado si podía darle un beso, me hubiera dicho sí o no. "¿Tú qué dices? Le pregunto a mi otro yo, disculpen. De tanto dedicarme todas las horas del día no me relaciono con nadie. Me gustaría preguntarle por los hijos, la salud, y almorzar en el bar de la esquina. Mi otro yo no se entera: la mirada fue de sí. ¿Merece un cariño traicionero amor? Recordará qué es amor. ¿Amor? ¿Lo supo algún día para recordarlo? ¡Uy, uy!. Siempre mercantilizó todo, también el amor. Reconocía al que se acercaba si venía a ofrecerle un porciento de algo dulce. Un día le regalé una rosa roja y la tiró a los restos. Qué vida tan triste. Me hubiera dicho sí: Sus ojos chivatos la delataron. Nunca podrá olvidarme. Como la ranchera: "Si no te hubieras ido sería tan feliz". Y una ranchera contesta a otra: "Si no me hubieras echado de tu lado serías tan feliz". La dejé mirarme de soslayo y le di la espalda. Lo hice a voluntad por si ella quería clavarme el puñal que un día yo le clavé, según sus palmeras. ¡Hay que joderse!. (Tu negocio si creíste que era de amor está totalmente quebrado, puesto que siempre has gastado más en festejos que en amor). Gracias.

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