sábado, 27 de junio de 2026

De rebajas en Valencia

Ayer acompañé a mi esposa a las rebajas de verano en Valencia y María, la Magdalena, sabe que en la vida vi tanta gente sin saber a dónde va, a no ser que fueran todos de rebajas, y entonces sí. Valencia de rebajas está imposible. Qué no daría por un café y unas pastas de té en la terraza de un bar. A mi esposa, gracias, en las rebajas se mueve como pez en el agua: Lo que tú digas, cariño, y ya estábamos sentados en la terraza de un bar y un camarero: "Bon dia: Què els ve de gust? Nos preguntó. "Una caña para la señora y un café y unas pastas de té para el señor". Le respondí. La cerveza, 4 euros, y el café y las pastas de té, 18. En verano todos somos guiris de chanclas y calcetines blancos. Pero eso no es todo, ¡qué, va! En la mesa de al lado había una señora estupendísima; vestía de alta costura y exhibía unas manos enjoyadas y un reloj que me obligó a poner las gafas de ver y sí, también era una joya de reloj. Aquella mujer era una mujer 10/10 para las traperías, las perfumerías y etcétera. Enseguida me vino a la cabeza la corrupción. Los politicastros rastreros en la tierra de las flores, de la luz y del amor, como el diablo, visten de Prada, viven de las apariencias y roban descaradamente. Son gente nociva que no miran a la cara cuando te hablan; gente hipócrita sin dignidad ni decencia. Señoras y señores, Valencia está de rebajas, anímense, y si nos encontramos, les contaré qué muerto le arrancó la penúltima sonrisa a Carlos Mazón. ¡Canalla! Gracias.

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