jueves, 18 de junio de 2026

Invictus.

A nuestro país le sobran ciudadanos que, como al fan del "irrepetible" (cuídense del fan del "irrepetible", no vaya a ser que aparezca en nuestras vidas antes de lo que imaginamos. Y la culpa nuestra es: la corrupción), siempre tienen una solución para cada duda, para cada problema. Y viven soñando que alguien haga por ellos lo que ellos no harían por los suyos ni por nadie. Seguramente no han leído Invictus, el famoso poema escrito en 1875 por el autor inglés William Ernest Henley. Su poderoso mensaje de resiliencia y determinación estoica cobró fama mundial por haber sido el texto que inspiró a Nelson Mandela durante sus 27 años de prisión, quien encontró en ese poema, los versos de su vida que le salvaron de la muerte:

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias al dios que fuere,
Por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias,
no he gemido, ni he llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror,
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.

Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve mi espalda,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

P.D. Ténganse miedo.

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