Ian me dijo que nunca le llevé a la biblioteca del pueblo. Es verdad, nunca le llevé; tengo razones para no ir, pero él no las tiene, así que tendré que llevarlo, por más que me cueste, y solo yo sé de qué hablo y lo mucho que me cuesta. Pero antes de llevarlo, tenía que ir personalmente y comprobar si pasaba la prueba del olfato. Y sí, efectivamente, la pasó; la biblioteca de el Pueblo de Patricia huele a libro. No a la suma de todos los temores como en otro tiempo. (Un diagnóstico psiquiátrico y la sanación es, sin lugar a duda, la luz al final del túnel. "Démosle tiempo, amor mío", le dije; pero no refiriéndome a la luz al final del túnel, sino al karma. Mientras, yo te empoderaré, y que esa alimaña sin maña, pero con mucho odio, no se cruce en mi camino". Yo soy mucho de casi todo, también del Karma: "causa-efecto". Del Karma no se escapa ni el Señor Dios. O en plan bíblico, puesto que apareció en de soslayo Jesús el Cristo; en boca de Mateo, capítulo 26, versículo 52, dijo (de cuando en vez la Biblia y el Karma van de la mano): "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata, a hierro muere". Gracias.
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