Luego de una alteración severa de salud, nos damos cuenta de la verdadera razón de vivir y nos encontramos del otro lado de la vida, a tiempo de sobrevivir. El ser humano busca despertar a la vida, porque despertar con límites y sin retos es nada. De alguna manera, todo demuestra que por algo estamos aquí; para sobrevivir por todos aquellos que amamos y nos aman, aceptamos el desafío. Miramos de soslayo tantas cosas bellas sin darles importancia mientras observamos cómo la realidad supera la ficción y agotamos la capacidad de asombro. ¿Cuándo se jodió la vida? Incómoda pregunta; la misma que no tuvo respuesta alrededor de aquel tiempo, cuando la vida era una fiesta en los claroscuros donde surgen las imprudencias. Esa pregunta siempre será oportuna después de una crisis de salud, cuando de vuelta a la vida nos encontramos con un erial a manera de catarsis o penitencia. Debemos sobrevivir para ver días mejores. En nombre del maligno, los insensatos vamos como ovejas al matadero y, con atrevimiento, tal cual el refrán: "Al que por su gusto muere, a gloria le sabe morir". Gracias.
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