Mi esposa dice que a mí se me ve venir de lejos. Si lo dice mi esposa... tal vez, pero hay que conocerme. Es cierto, como lo es que comienzo a comunicar mucho antes de acercarme... Qué raro, y hay quien cambia sus caderas de acera cuando me ve. Aunque soy persona de no decir siempre la verdad, a veces no la digo para echar la imaginación a andar y se dé cuenta de lo mucho que sé y callo cuando cambia sus caderas de acera. A cierta edad, en algo me tengo que entretener y el recelo entretiene. Y a más: hoy entra el verano y se masca el ambiente a fuego lento. Atrás quedó la primavera y las mariposas ya no vuelan libres. Claro. Por cierto, si alguien quiere saber de mí... Apenas salgo a la calle. ¿Quién va a querer saber de mí? Ser güelu en El Pueblo de Patricia solo me trajo un problema y malos quereres. Mi única ambición es vivir en mi impagable soledad. ¿Qué no entienden? La cultura. ¿La cultura de música enlatada y churros los sábados por la mañana? Alguien dio en loco. Soy un güelu insurgente, pero no apoyo golpistas. (Como no me verán acercarme, les deseo feliz verano). Gracias.
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