miércoles, 1 de julio de 2026

Atrevido entró julio.

Una vida desvelada en torno a la palabra, desde la creación hasta la exégesis, vinculando la lectura a la escritura. Él es así: su propio adverbio. No mantiene una agradable conversación, ni siquiera intercambia un saludo. Como confesó aquel día, le duele el olvido; dependiendo de la fecha (junio fue un mes para la posteridad y el recuerdo, para que no vuelva a suceder de no ser necesario), no hay por qué prescindir de las elementales reglas que imponen el honor y la buena educación. Si fuera agua creativa, se diría que fue separada en un mar con insaciable sed, necesidad de beber esa agua para después contarla con humildad, que para morir de éxitos ya habrá tiempo. Cuentista incansable, si no pudiera contar sus mentiras, terminaría su último comentario y luego seguiría su camino hacia el olvido. Tanto tiempo escribiendo acumula una producción difícil de cuantificar. Son códices, y en su mayoría no tienen sentido. Es al corregirlos cuando se da cuenta de su falta de originalidad y los devuelve a su mente absurda. Lo siente sin ninguna ambición, de forma sincera e inmediata, sin demoras absurdas ni rodeos. Tiene inquina y aborrece a quienes se las dan de lo que nunca fueron y, cuando salen de su fantasía, se entretienen otorgando sus últimos deseos, o permiten que el finado se despida por ellos a través de las redes. Penas de vidas echadas a perder. Arrancó días del calendario y los escribió entre los vericuetos de su universo como si fuera Albert Einstein. De ahí viene su indiferencia por dar explicaciones. Tampoco las acepta. ¿A qué viene este testimonio? ¿O es la traducción literal de una existencia? ¿De quién hablan? Se dice que un día, alguien que no viene al caso, le pidió explicaciones por algo y alegó ignorancia: todo reo sabe la razón por la que es condenado. Por otra parte, no tolera arrepentimientos de última hora: podrá ser condenado, pero en tanto no muera, lo demás se cura. Tampoco le gustan las confrontaciones: salió perdiendo en todas, aunque desearía que alguien le dijera que mereció la pena. (Atrevido entró julio, esperanza de una vida, la familia). Gracias.

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