jueves, 16 de julio de 2026

A Carmen, en su día.

Hoy, Día del Carmen, quiero decirte, amor, mi amor...

Necesité mucho tiempo para darme cuenta de que estuviste a punto de perder tus benditas capacidades de tanto usarlas en mí. Tiempo para apreciar lo fundamental que eres en mi vida. Fuiste tú quien me enseñó que cuando algo se pierde, no hay que quedarse en lo que fue, sino en lo que queda por ser. También a usar la imaginación para escribir y no desconfiar para conocerme mejor. Por conseguir que creyera en el amor y sentirme vivo. Por dedicarme todos tus días con todas sus horas para llegar a tiempo. Por estar a mi lado cuando me iba sin haberme ido, enfrentándote a la vesania con tus armas de mujer enamorada. Nunca dejaste de amarme. Eché demasiados asuntos inaplazables a la espalda y desde lo profundo de mi ser la mente hizo un inciso. Obligué tanto a mi capacidad volitiva como a la cognitiva hasta que el consciente decidió negarse. Y tú, como en la mitología griega, abriste la Caja de Pandora y echaste al maligno con el rabo entre las patas. Te debo la vida, pero mi cabeza absurda no tiene sanación; abrázame fuerte porque mis miedos no se han ido, aún siguen ahí. Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario