Escribir es una aventura, un viaje de descubrimiento por los caminos menos convencionales de la vida. La literatura me abre la cabeza y el corazón, por eso puedo tener una visión universal, salvarme de las mezquinas parcialidades donde naufraga la mayoría. Escribir es enamorarse del peligro, ejecutar el arte de vivir, entrar en el ritmo del flujo y el reflujo, afinar al corazón con el vacío, a la oscuridad con la revelación. Cada día me parezco más a lo que escribo, que es lo que mejor me podía pasar, lo que quiere decir que al escribir fui planeando lo que quería ser, o el destino me fue llevando la mano. De una u otra manera, emprendí un camino en el que me convertí.
Facundo Cabral, juglar, murió el 9 de julio de 2011.
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