jueves, 9 de abril de 2026

Las bondades de la nostalgia.

No a todos los días les da por enseñarnos a distinguir lo urgente de lo importante. Lo que voy a contarles ocurrió la Semana Santa, cuando en medio de la algarabía por haber resucitado Jesús el Cristo, una tamborrada me remitió a las bondades de la nostalgia; a la herencia de Eugenio, mi viejo y sabio amigo, un hombre bueno, socialmente servicial, esforzado en hacer feliz a los suyos y a toda la vecindad. ¿Por qué la charanga sigue pasando por delante de su casa con tanto, y tanto ruido? ¡Guarden silencio en honor a su recuerdo, o vayan a tomborrear a la puerta de la iglesia! Los dos llevamos el ruido muy mal. El hecho es ese y no otro. Insana virtud la de meter la pata de atrás. La pata de atrás de todos los alcaldes y las dos de una alcaldesa. Borracho de nostalgia, pero feliz y agradecido, con el corazón en la mano, maltrecho en la orfandad de Eugenio, melancolía. En el día de hoy, la vida me recuerda que los que nos llegan al alma son los únicos bienes materiales capaces de vencer la muerte. (Eugenio, la tristeza nunca jamás estará unida a tu nombre; por eso tú vives en mi recuerdo). Gracias.

4 comentarios:

  1. Muy tierna la frase final. Muy sentida. Te felicito, buenos días.

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  2. Buenas tardes, mañana te dedicaré unas palabras también sentidas. Cascarrabias. Beso.

    Salud.

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  3. ¿Cascarrabias yo? Que dices, soy un pan... duro de roer 😅😅😅

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