jueves, 16 de abril de 2026

Iba yo por un camino.

Iba yo por un camino, Nicolás Guillén.

Iba yo por un camino cuando con la muerte di.

-¡Amigo! -gritó la muerte,
pero no le respondí,
pero no le respondí;
miré no más a la muerte,
pero no le respondí.

Llevaba yo un lirio blanco,
cuando con la muerte di.
Me pidió el lirio la muerte,
pero no le respondí,
pero no le respondí;
miré no más a la muerte,
pero no le respondí.

Ay, muerte,
si otra vez volviera a verte,
iba a platicar contigo como un amigo;
mi lirio, sobre tu pecho,
como un amigo;
mi beso, sobre tu mano,
como un amigo;
yo, detenido y sonriente,
como un amigo.

Recordarán ustedes que esperaba noticias trascendentales para mi esposa y que, si de mí dependiera... ¿Recuerdan? Pues ayer precisamente llegaron. Se han hecho esperar, demasiado se han hecho esperar porque han dejado secuelas psíquicas y físicas, pero al fin llegaron, y fueron las deseadas, si no soñadas, ya que deseábamos casi un milagro. Ella dice que tuvo que ver su Señor Dios, pero yo eso no lo sé de fijo. Así, como no debe uno olvidar a los muertos de su dicha, así también, de vuelta a la vida, y por segunda vez. Esta vida nuestra busca supervivientes, no que seamos felices. Enhorabuena, amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario