miércoles, 15 de abril de 2026

Rebelión y dignidad.

Después de tanta fiesta y tanto ruido, joder, dona, cuánto ruido, me ataranta el ruido. En casa, a puerta y ventanas cerradas, he recordado con nostalgia y sana envidia, si la envidia puede ser sana, la vehemencia de los pueblos en promover, no solo sus paisajes, sino también su historia, sus grandes personajes y genuinos acontecimientos. Entonces, ocupen su localidad, el acto va a empezar, y no se preocupen por las entradas, es gratis. Y qué menos, porque menos es más, que empezar con César Vallejo: "Hay golpes en la vida tan fuertes... yo no sé. Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... yo no sé". Yo no sé, es lo que saben una gran parte de los escribidores, hacedores de sueños, para entendernos, a través del trabajo duro, la fiel evidencia de que, gracias a eso que llaman "los lenguajes del amor", un hombre y una mujer pueden, sin poesía ni palabras de adolescentes enamorados, decirle a su familia y a su país: "Te quiero". (Se atribuye a Cervantes el dicho que afirma: "La verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo"). Gracias.

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