A veces uno pagaría por estar equivocado. Hablo de esos politiqueros y del dinero del pueblo. Utilizan nuestro dinero para sus asuntos, y nuestros funcionarios, incluso, se ponen un sueldo obsceno y se lo suben a su antojo. En efecto, disponer de determinados privilegios en la vida pública, cometer crímenes continuados contra los trabajadores (tengo pruebas), vivir a lo grande, eso, para eso están ahí. Menudos sinvergüenzas. Se lo ponen a huevo a los jueces. Y qué bueno que así sea. Pero como nadie los denuncia, sin denuncia no hay delito. En tanto, se someten a la pena del telediario que les matará poquito a poco (no lo saben, pero les acabará matando). Se las dan de estupendos, olvidándose del mandamiento de cumplir y hacer cumplir la ley. ¿Recuerdan? No me canso, menudos sinvergüenzas. Y la ciudadanía de vacaciones en el mar. ¡Oiga, usted, y ustedes! ¿Quién les dijo que la herida se cura hurgando la propia herida? Hay delitos por acciones u omisiones que no se contabilizan simplemente por el número de víctimas. Llegó con la cara de amiguito del alma y en el momento que ocupó su despacho empezó a organizar su banda criminal con armas nucleares como Trump, Putin, Netanyahu y etcétera. Gracias.
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