"Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad". Y la santa poesía en el altar y el trono. Amén.
El Señor Dios exhorta en esos meditativos días de Semana Santa a guardar silencio para la reflexión, el duelo y la pasión íntima con la querencia de Jesús el Cristo. A poco que ahondemos en la verdadera fiesta divina, nos daremos por enterados de que tenemos que entregarnos a la luz de las alegorías místicas del Santo Evangelio: El espíritu contemplativo suplicante, la ternura en vez del miedo y el castigo, el perdón y el amor gratuito al prójimo que debe valernos para que sea auténtico. Y porque esto se está saliendo de padre y señor mío, pregunto: ¿Alguien sabe si Jesús el Cristo resucitó y la charanga murió y los tambores y las cornetas y su estrepitoso ruido? Por los enfermos y los bebés, y el derecho a dormir la siesta. Gracias.
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