lunes, 6 de abril de 2026

Lunes de Pascua.

Un Lunes de Pascua sin santos ni santas, sin monseñores, sin tambores ni cornetas, sosegado, en silencio, relajado al fin. Y lo que mi vista alcanza, lo vulnerable de la existencia: "Un manotazo duro, un golpe helado", que escribió Miguel Hernández, es todo lo que recuerdo de ti. Nunca viste más allá de lo que tenías delante de tus ojos; solo te interesaban los días festivos, deportivos, nunca culturales ni laborales, precisamente, lo que nos fue alejando. Oíste lo que era miel para ti. Peregrina del amor, no confiaste en mí, ni imaginaste quién era para ti. Y ahora vagueas sola ante el frío de la muerte y su rigor, sin alma. ¿Sin alma, qué es la vida? Cuánta vida derramada, cuánto futuro herido: vencido amor. Cuánta gente ida, ¡oh!, no solo yo. En de soslayo estás conmigo al alba, cada día, y nadie nos ve; puedes hablar libremente de todo si crees que todo no está perdido. Te has extraviado. Y ahora vives en la encrucijada de la vida, tal vez la muerte como única salida. "A perdonar solo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho". (Jacinto Benavente). Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario