Hoy, 25 de diciembre, muchos conmemoran la natividad del Mesías quien, según la tradición judeo-cristiana, vino al mundo del vientre de María por obra y gracia del Espíritu Santo. Desde hace más de dos mil años se habla de que Jesús el Cristo regresará a la tierra para redimir a la humanidad de sus pecados. Volverá otra vez a la tierra que dejó con menos población y pecados. A la humanidad le faltó tiempo para alejarse de su evangelio y abrazar al Diablo. Por eso el verbo se hizo carne.
Ahora más que nunca la humanidad necesita de ÉL, de su gloria para depurar responsabilidades en este mundo de lacras, de vendidos que violentan y esclavizan. Porque ahora que unos cuantos han hecho de la vida una crisis total, ultrajando la dignidad que supone la derrota del pueblo, debemos reclamar su retorno inmediato para que nos salve de tanta crueldad y violencia. Que venga porque en la Tierra hay excesos de toda índole: imperialismo, guerras, hambre. Necesitamos que nos enseñe la diferencia que existe entre la verdad y la mentira, el bien y el mal, y condene al culpable y absuelva al inocente. Que regrese antes que los políticos y los corruptos (maldita redundancia) acaben con la humana humanidad que nos queda. Que vuelva antes que los intereses de los poderosos hagan imposible la convivencia en la Tierra. Antes, en fin, que la Santa Poesía silente se suicide. Eso sí, que no aparezca con otro Diluvio Universal para salvar solamente a los elegidos. Gracias.
Ay querido amigo, mientras nuestro Mesías no se transforme en una nueva IA salvadora, estamos yo creo perdidos en este mundo que describes donde la violencia, la falta de empatía (palabrita que está en uso y extrañamente poco practicada) la pobreza a ojos de los gobernantes y a ojos de los que más tienen, las enfermedades terminales en contraste con la medicina inalcanzable, en fin... Me parte al medio, me astilla el corazón ver que creas o no en el Mesías, ya cueste ver que se crea en al Amor, como la chance y la raíz de todo remedio. Desde este lado del charco, bendiciones a tu familia y que esa rima no acabe.
ResponderEliminarQué alegría, Rox, ahora sí que puedo estar más cerca del Mesías. En Él no sé, en ti sí creo. Y en el amor y la santa poesía. Bendiciones también para ti y toda la familia. Te quiero. Besos en casa.
ResponderEliminarSalud.