El Papa hace un llamamiento a la paz mundial. El Pontífice recuerda la situación de Medio Oriente, Ucrania, América Latina, Haití, Myanmar, Sudán y otras regiones afectadas por conflictos, violencia y catástrofes naturales. Y el Rey nos advierte del peligro de los extremismos y la desinformación: "La convivencia es una construcción frágil, no es un legado imperecedero".
El comentario de hoy es una jodida redundancia, de soslayo se vuelve a repetir, a rizar el rizo cruel de lo mencionado tantas veces. Disculpen la indignación, pero en la política, como en el amor, no basta con vencer en la batalla, hay que ocupar la plaza y pasar cuanto antes de las palabras a los hechos, que para buenos deseos de Año Nuevo cada cual ya se organiza. Una sociedad sin justicia y pan vive con miedo esperando el porvenir que nunca llega. A la sociedad le horroriza pensar en las crisis financieras. Las crisis que sufrimos es el terror que nunca muere. Se describe terror como un sentimiento de temor o aprensión hacia algo o alguien; unos temen la enfermedad, la soledad mal llevada o el olvido que no encuentra camino, y otros al cambio climático: la Dana, ay, mi niña... mi niña... De tal modo que todos estamos llenos de temores. Las familias no llegan a final de mes y temen por su futuro, pero no de la forma que ha empezado a minar su ánimo, que es peor. Gracias.
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