viernes, 7 de abril de 2017

Yolanda y amén.

"Las humillaciones no prescriben". Yolanda.

Humillar, para la RAE, tiene acepciones a la carta; a la vista, parecen disculpas (remisión de palabra oral o escrita), o lo que sea mientras no se saque de contexto. De todas las acepciones me quedo con "abatir el orgullo y altivez de alguien". ¿Me hago el haraquiri? Vale la indiferencia y vale mi mente absurda. Tú ya me entiendes, Yolanda.

Definitivamente después de tanta entrega desordenada, malos ejemplos y demasiado ruido, calladas las respuestas (peor que malo es convertir un mal momento en desamor) todo ha llegado a su fin. Será o no, y todo lo que parezca. Así es Yolanda: disfraza la dignidad en desgracia y cubre orgullosa mis desatinos en humillaciones. Yolanda y amén Gracias... de nada).

Vaivén de los cielos.

Cuando regreso sin haberme ido bendigo el día
(aclaro que siempre bendigo el día);
es esperanzador amanecer al nuevo día.
De un tiempo que no sabría decir a fecha de hoy
me alerta al día que algo raro ocurre y entonces sí, maldigo el día.
Flor de María se ido para no volver.

Cuando regreso sin haberme ido.
Sin dona a mis pies, sin Eugenio sabio entre los sabios que me explique,
entre sueños distraído:
(soy soñador empedernido):
¿Qué ha sido de Flor de María,
de sus buenas madrugadas?
Si detengo una estrella en la noche desvelada no está en ella.
¿Qué debo hacer para que vuelva
en el sitio de costumbre con la misma imagen o en otro sitio?
A paso lento, como siempre, pero no tan lento, como un bolero.

Flor de María: Si algo muere, necesariamente algo nace
(no hablo de salud en el Día Mundial de la Salud).
Con tus motivos o sin ellos, como quieras, pero vuelve.
Como estrella caída del cielo podrías volver.
Me gusta que nunca sepas si subes o bajas, si vas o vienes.
Vaivén de los cielos. (blog).

jueves, 6 de abril de 2017

Los políticos en mis sueños.

Estoy cómodo en cualquier lugar y con la misma gente, a la que considero amiga. Pero me encanta pelear por lo que a nadie importa, generalmente asuntos de corruptelas que tanto incomodan a los políticos. Y así aparecen las peleas. No digo que mi obra y mi palabra tenga alcance, lo tiene para mí: las injusticias y la corrupción me mata. Y de pelear aquí y allá, aprendí a seleccionar las peleas que emprendo no por el riesgo sino por la causa. La causa me tiene que importar sea importante o no. Las causas perdidas y las que nadie defienden son las mejores, ¿a qué tanto revolver tierra en el cementerio? Si decido pelear por una causa lucho superando primero mis miedos: analizo el caso, pros y contras, y después por las buenas me presento a mi peor enemigo, los políticos, siguiendo como es natural la pista de la corrupción. Lo cierto es que no se esconden, se creen intocables y son apenas figuras de cartón.

Los políticos tienen una excelente capacidad para el engaño, y la ciudadanía para la fe. La sociedad construye mitos y líderes por necesidad. Vivimos desamparados y los políticos nos salvan de una destrucción mayor. Nos queda más cerca un vecino conocido o una vecina con buenas referencias que un dios a quien creer. Y sin dejar a un lado la fe, porque en los adentros algo nos dice que la fe va unida a la esperanza y el político a los juzgados, confiamos en los políticos salvadores de nuestros males y les pedimos (de ahí la corrupción y el clientelismo) generalmente lo que en justicia nos pertenece, y el político (para eso estamos, mujer) nos lo vende con interés. O espera una ocasión mejor para cobrar "el favor". El político no olvida y siente respaldada su credibilidad por los votantes. Y los votantes no son de reconocer que se han equivocado con el voto y después de haber encumbrado o envanecido, si no es lo mismo a un político se quedan con él como mal menor. Sea como fuere, ante la duda culpable e interesado el ciudadano que reclama sus derechos. Sin embargo, señoras y señores votantes que tardan o tardamos 4 años en darnos cuenta de la burla que hacen de nosotros los políticos, el miedo es suyo, no nuestro, nuestro es el dinero que se llevan con el aplauso agradecido; miedo a perder el sillón que les hemos prestado y tanto les acomoda además del juego que les hace con su cara más dura, hasta el punto que le ponen su nombre como los sillones de los académicos de la RAE. No se quieren ir. Reconocer los errores y cambiar el sentido del voto no sin antes desenmascarar las corruptelas de los señores dueños de los partidos políticos que son nuestra mayor decepción. Salvo honrosas excepciones.

Hay que piensa que porque vengo de otro lugar y con otras gentes soy como soy y sería bueno que me fuera yendo con viento fresco al mismo lugar y con la misma gente. Pero no es eso, nada tiene que ver el lugar y la gente, tiene que ver el haber nacido y padecido la dictadura muda y con ataduras; me niego a volver a otros tiempos sin libertad de expresión y con las mismas sombras. Transparencia, integridad y un poema de Pablo Neruda. Se trata de Honrar la vida pública como arquetipo para construir un país nuevo. O una esperanza. Gracias... (de nada).

miércoles, 5 de abril de 2017

Otro con la conciencia tranquila.

Un partido político es de sus dueños y no tiene vuelta de hoja. Y si cuando nos venden el voto humildes de corazón con el voto nos regalan una moto, falso de toda falsedad. Bendita la libertad de la ciudadanía. Maldita esa honradez de conciencia tranquila de los políticos. Ayer hubo otra dimisión en Murcia para salvar a los murcianos. Como si a los murcianos los salvara esa honradez de conciencia tranquila de los políticos imputados presuntamente por corrupción. Difícil encontrar un político que sepa honrar la vida ciudadana. El país vive una grave crisis de valores éticos. El país no vive malvive, y ellos, los políticos a salvar los muebles. Dimite el presidente de Murcia que sigue aforado y coloca en su puesto a su mano derecha para salvar a los murcianos de las nefastas consecuencias que sería que gobernara la oposición con más diputados ¿? Al que fuera presidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, le quita el sueño el tripartito, no sus presuntas irregularidades con la justicia. Gracias... (de nada).

Vocación ciudadana.

Vivo donde quiero vivir. Soy privilegiado porque tuve la ocasión de elegir: no todos pueden, yo elegí y acerté. Donde vivo se nota la crisis, la gente pasa necesidades, la crisis se nota en unos más que en otros. De todo hay y peor, en especial existe un gran deterioro de la esencia ética: tengo dolorosos ejemplos. Las discusiones vecinales son frías y no llegan a acuerdos. Cada cual va a lo suyo sin importar lo de los demás: "si tú penas peno yo, amor". O salimos de la crisis unidos y volvemos a los valores ciudadanos, al respeto colindante y a otras maneras de ver y de pensar, a la reconciliación que añoro, sin olvidar que el camino a tomar es igual para todos. Y crear futuro: el futuro será de todos y para todos o estamos perdidos que es tanto como seguir en manos de los que gobiernan a golpe de decreto en el más absoluto secretismo. Las cuentas de los que nos gobiernan han de ser claras justificando cada euro para hacer pueblo sin olvidar que el pueblo somos todos y no algunos. A los que por suerte o engaño están ahí con vocación de seguir, por cierto, y viene la tontería: recuerdo quien a lágrima viva dijo: ¿Por qué luchar por lo que nunca será mío? Susana Díaz también dijo: "Soy 100% del PSOE, pero el PSOE nunca será 100% mío". (Recordar a veces es morir). Vocación ciudadana. Gracias... (de nada).