miércoles, 13 de abril de 2016

Me vence el desasosiego.

"En este nuevo día, Señor te saludamos. ¡Oh, Dios omnipotente!. Padre Providente, Autor de lo creado". Viene al caso el Saludo Matinal de lo Creado porque este mes de abril me vence el seguro de hogar y no sé si renovarlo o cambiar de compañía aseguradora o llamar a mi amiga Roxana y que me apañe un seguro en Puerto la Plata. O me largo con ella a Buenos Aires que aún me quiere, ay. Bien por ese amor que no muere a pesar de los años y la distancia. Beso.

Hablo de inseguridad, un viejo trata de defenderse tomando las mayores precauciones en la vivienda y en la calle. No me siento seguro en casa. ¿Dios mío, qué has creado? Al Autor de lo Creado se le ha ido la mano. No podemos confiar en nadie. -¿Quién es? -El cartero. -Pase la pata por debajo de la puerta, y no le de una refriega de harina que no cuela. Anda uno precavido y la precaución es poca. Un asalto a mano armada en la calle, un robo en casa mientras ves el informativo (sino te mata el susto te matan las noticias), porque lo que es dinero como que estoy pelado. En casa no tengo dinero, lo justo para el pan. En el banco tampoco, sé que lo hay en Suiza y en Panamá y en Andorra y en paraísos de ensueño, pero es de otros y no mío. Las autoridades judiciales debieran hacer más de lo que hacen para mejorar la seguridad ciudadana. Por el dinero de todos. La delincuencia me inquieta y el desempleo y la salud y la muerte si me llega. Al menos que los buenos amores no mueran a pesar de los años y la distancia. Me vence el desasosiego.

martes, 12 de abril de 2016

No hay culpables.

Unos y otros no son culpables pero se echan las culpas. Las culpas no tienen dueño. El PSOE dice que culpable Podemos, Podemos que Ciudadanos y mientras el PP a ver llegar las elecciones que igual los votantes débiles de memoria le confía de nuevo la mayoría absoluta. No existe el capitalismo humano.

Mi manera de vivir no cambió con la crisis, sigo ganando lo mismo, solo como menos que antes. La de la bata blanca me asegura que me ve mejor que antes. Antes y después de la crisis. Ya siempre habrá un antes y un después de la crisis. Al menos a los viejos nos alcanza para puré, el puré se aviene a las sobras y cuesta menos. Si no tenemos dientes para qué queremos chuletón de Ávila... no lo sabríamos apreciar. Y después está la obesidad y el colesterol. La crisis es saludable. Pero a quien no le guste se puede ir a donde fueron sus padres en los años sesenta. ¡Vente a Alemania, Pepe!. O Suiza o Francia o etcétera. Vaya usted, Pepe, de una vuelta por Europa pero recuerde que en España las devoluciones en caliente son legales. No existe el capitalismo humano.

Mi manera de vivir no ha cambiado, ha cambiado la de mis hijas, y las hijas y los hijos de otros padres sin empleo. La vida de nuestros hijos e hijas ha cambiado desde los primeros afanes hasta despertar al alba bajo un puente y volver a casa sin ser Navidad. ¡Que vienen los rojos... y vendrán y nos quitarán las tierras y las casas y los morros!. Aprieta la necesidad extrema. Nos quedamos sin tierras, sin casas y sin morros pero no nos lo quitaron los rojos sino los bancos. No existe el capitalismo humano.

Ante la terquedad de los hechos, sería tiempo de apurar las negociaciones pero todo apunta que habrá nuevas elecciones. Entonces recuerde que si vota beneficia a unos y si no vota a otros. Vote o no vote saldrá perjudicado porque ganarán los mismos. Esta sociedad disciplinada se merecía otros políticos como candidatos pero igual se presentan los mismos con otros asesores para que no se diga que son los mismos con el mismo collar. Solo cambiarán el collar. Ahora sabemos que nunca fue verdad lo que nos contaron. Unidad para el pueblo, que no guarde rencores a la vecindad adversaria, y buen juicio y cordura para los votantes. Como en el amor: No hay culpables.

lunes, 11 de abril de 2016

Céfiro de poniente.

Sombra de amargura, corazón sepultado, dolor de alma que llegan hasta el mismo pecado de juventud, ¿a qué sacas la vergüenza como si fuera delito? Quien ama la poesía es apta para el amor. Quien ama no es mala.

¿Quién dijo que la felicidad es un derecho o el camino la familia? 

Escudriña tu interior y encontrarás la felicidad que andas buscando. Entonces, pregunta a su dueño el precio y paga lo que te pida sin regatear. La felicidad no es un derecho, ni la familia el camino, hay que ganarla, como el amor. No rompas con el pasado pero no descuides el presente. 

Por ese otro amor suficiente para unos y cada vez menos para la verdad libre de culpas. Bendito amor sin concesiones ni autocensuras. 

Adiós, pero no desesperes. No todo el mundo del todo se va. (Conozco tu secreto). Céfiro de poniente.

Abril con poesía.

Hoy dedicaré el día exclusivamente a buscar tu ausencia. Me urge encontrarte. Buscaré entre las hojas de un libro de poeta. Buscaré en el crepúsculo que traza el día. Buscaré en la sima de un mar. Dedicaré el día a buscarte y cuando te encuentre porque sí, te encontraré, pasaré de tu ausencia y sin preguntas llenaré tus experiencias de flor de vida para soportar las decepciones y tu dolor de salud y tu estado de ánimo de ilusión y tu bondad de conciencia para distinguir el mal del bien y tu inocencia de sentencias exculpatorias y tu lentitud de esperanza y tu fe de credo. Y tu corazón de ese otro amor. Tú, a cambio, porque la primavera luce triste, me darás una chispa de musa inspiradora para vestir abril con poesía.

domingo, 10 de abril de 2016

Amigos pascueros.

Me dejé llevar y un descuido he vuelto al mundo insoportable de las redes sociales. No digo que haya abierto una cuenta en uno de esos sitios para olvidar, digo que en un descuido, con el perdón, me dejé llevar a un bar de celebraciones con amigos pascueros (así se hacen llamar a los amigos que fueron y son una vez al año en el pueblo de Patricia) ¿Y sabe qué? Que las redes sociales fueron el invitado de honor. Yo no quiero ser esa persona de los que todos y todas estuvieran pendientes por si me fuera sin haberme ido (ay, llevo un par de semanas...), pero oiga usted, lo de estar sentado a una mesa con ricas viandas y los allí presentes móvil en mano tecleando el abecedario de una lengua disminuida tampoco. Una sociedad bipolar se ríe a carcajadas escasa de dignidad, insulta y copia a los ilustres de las frases hechas. Una sociedad sin inspiración babea sobre la incontrolable necesidad de escribir cuantas más barbaridades mayor la celebración. Emoticonos alusivos, fina ironía que interpreta el arte de dialogar con escasos caracteres. A uno le tiemblan las manos y no puede sino teclear dos letras a la vez -o dos o tres- de tan minúsculo invento del demonio. Un sinsentido. (Amigos pascueros, si no nos volvemos a ver en un año, en el mismo lugar y con las mismas risas. Y no olviden su móvil).