El relato dice una cosa, los hechos, otra. La sociedad más desarrollada de la historia, la más pacífica y la más equilibrada. Hoy se encuentra en manos de sus ciudadanos a sus enterradores. Una sociedad que reniega de todas esas conquistas políticas, sociales y económicas. Esa sociedad, al parecer, tiene sus días contados. Los sociólogos del futuro tendrán que buscar la respuesta convincente, a nosotros nos toca resignarnos y ver cómo todo se desmorona mientras hay gente que aplaude; como si hubiera un solo momento del pasado en el que hubiéramos vivido mejor que ahora; o cómo hay gente que le reza a los demonios, como si acaso no nos sobraran infiernos; como si el camino que muchos quisieran transitar ya no lo hubiéramos recorrido antes; como si no supiéramos a dónde nos lleva. El fenómeno es nacional, pero en Madrid lo vemos con más fuerza, los llamados a desarmar el sistema que lo ha hecho posible. Es la política la que ha creado las condiciones de nuestro crecimiento, aunque son los políticos los culpables de todos los problemas exhibidos que atesoramos. Gracias.
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