La liturgia ceniza de España corre desesperada hacia la barbarie. La extrema derecha avanza por el mundo. Donald Trump confiesa, sin vergüenza que está saqueando el petróleo venezolano y utiliza a quienes antes calificaba de narcoterroristas y corruptos para hacerlo. (Al Mr. Trump la democracia nunca le ha importado). Confiesa que, si no le obedecen, no respetará a ningún país soberano. ¿Será uno de esos pueblos España? No, no lo es, porque que tenemos un presidente que no lo es. El presidente no adelantará las elecciones. No. El pueblo se lo pide y él aprendió la lección. Se la enseñó la calle y, también, como el bolero, al fin comprendió que sin la izquierda a su izquierda no es nada. Repóngase presidente, sabe cómo hacerlo, hable con unos y otros, no deje a nadie con la palabra en la boca, escuche, tome nota, asociaciones, sindicatos, no vuelva a faltar a la palabra dada. La crisis de la vivienda asfixia a Europa, no solo España. Recuerde, solo olvidaron a Confucio, cuya influencia en China es mayor que la de Mao o Marx. No hay lugar en este de soslayo para adelantar las elecciones. Gracias.
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