Se avecina un septiembre delicado para la familia. Estoy cansado, nada cambió. Quisiera ser diferente, aceptar la realidad de los hechos sin quebrarme la psique. Acepto lo que acepto, pero no me conformo así me maten. Espero otra oportunidad. Pasé por circunstancias dolorosas en la vida y las acepté porque no tenía opción. Defiendo a capa y espada mis voluntades hasta las últimas consecuencias. Mis voluntades son derechos. Hago lo que tengo que hacer en defensa de mis derechos y no son míos, los hago míos porque siento la obligación de hacerlo. Me obligo a leer y escribir, y a defender los derechos de la familia. A veces tengo razón y pierdo, eso jode: nunca se sabe; perder con la razón en la mano es una satisfacción similar a la de ganar por lo mismo, según me cuentan. Defiendo la justicia, aunque tenga que mentir ante los tribunales. De cuando en vez me levanto sonámbulo de la cama y me transformo en un estratega que diseña tácticas para alcanzar objetivos que contribuyen a la condena de gente que persiste en hacer daño. Y del refrán el consejo: "es mejor deber dinero que favores". El dinero se paga con dinero, pero los favores con amargura y una insondable soledad, problemas que uno solito se busca: líneas que no se deben cruzar o regalos personalizados que no se deben aceptar. (Si me lees, tú ya me entiendes). Gracias.
sábado, 31 de agosto de 2024
viernes, 30 de agosto de 2024
¿Quién velará mis sueños?
Últimamente, el viento me viene de cara con tormentas incluidas. El parte meteorológico habla de calor hasta en la sombra: no comprendo por qué a mí. La dama que vela mis sueños dice que todo en mí es un desafío cognitivo capaz de aprender acciones de otros y darle explicación como los poetas, o la ciencia cuando toca la flauta. Qué mujer. A esa mujer desde que dije que la neurología era la única rama de la medicina que no sana nada, solo mantiene a cada cual más o menos con su sistema nervioso y las neuronas con sus células y las descargas eléctricas, y, como si no supiera quién es, le dije, además, que el nuevo curso MIR se dan de hostias por estudiar de todo menos neurología. Lo tomó a mal y no volvió a ser la misma. Después de años manteniendo una relación apasionada... dejaría de quererme. También adora la poesía. Cuando se sentía musa de un poema danzaba y olvidaba quién era y de la fila que aguardaba a la puerta: para grabarla y emitirlo en la tele en hora punta... Umbrales sabía que "sin sus caderas no hay paraíso, ni hay noches sin sus ojos de gata mala". No estuve a la altura de su mirada y la clava en el suelo cuando el enfermero me nombra y entro a su consulta. ¿Quién velará mis sueños? (Dejo aquí mi mala cabeza con la sabiduría de Yupanqui: "siempre caza palomitas, cualquiera que anda cazando"). Gracias.
jueves, 29 de agosto de 2024
Homenaje a mis amigos asturianos.
Un día de estos nos visitarán unos amigos asturianos que hace un siglo que no vemos... Y tengo que comportarme, dice mi esposa con la cara yo le regalé cuando fui al bar a tomar café y volví a las tres de la mañana como una cuba. De las peores caras que mi esposa guarda en el armario, la de "tengo que comportarme" es de las peores. Nos estimamos, no entiendo la amenaza. (Una amiga ida que no debe ser nombrada tampoco entiende la amenaza: sabe que soy simpático). "Compórtate: estás avisado". Me asquea cantar boleros para gustar a la gente. Moriré y tendré que seguir comportándome en el velatorio. Soy buena gente y predecible, como Rajoy: voy por la derecha y vengo por la izquierda. Di sepultura a demasiados amigos de juventud y aún tengo que aparentar con los vivos. Anda ya. Para los vivos, si son conocidos, soy el que conocieron, si no cambié... Homenaje a mis amigos asturianos (él, culpable y no yo, de llegar a casa a las tres de la mañana como una cuba). El tiempo mata, pero si respiras estás vivo. Los recibiré con un fuerte abrazo: reviviremos viejos tiempos y nos pondremos al día con los hijos. Casi vencido por los años, seré el amigo que fui para ellos. Nada más falso que aparentar con los amigos. Ojalá que no tenga que llamar al cerrajero para abrir mi relicario de amor. (Cada nostalgia con su comportamiento). Gracias.
miércoles, 28 de agosto de 2024
"La mio vaca non".
Anoche soñé con la aldea donde nací... No guardo relación con nadie. Bueno, recuerdo a Vitorín que por aquel entonces ya apuntaba maneras... Hay que joderse, la aldea donde nací... Ni tan siquiera sabía que se podía soñar una aldea. La cabeza la tengo dividida en compartimentos y solo conservo amores nuevos y recuerdos buenos. Nada es casual: algo querrá decir. Después de casi una vida sin venir a la memoria la sueño y si hurgo un poco tal vez encuentre escondidos paisajes, olores, sabores, anécdotas y algunos rostros arrugados. Tiempos muy lejanos. En mi aldea había gente honesta que abrazaba con ternura y entregaba sus afectos sin malicia en tanto en cuanto la vaca no saltara la estaquera y arrasara el sembrado de la huerta del vecino. -"La mio vaca non". -"Cómo que no... ¿No la ves? La vaca es tuya y me está echando a perder la huerta". -"La mio vaca non". También había gente más terca que una mula, pero muy trabajadora. La mayoría trabajaba en la mina y al anochecer se reunían en el chigre a beber sidra y picar carbón. Los mejores picadores de la mina, los que de una palada cargaban un camión, eran de mi aldea. Gente muy suya. ("L'home que nun tien mieu al llunes, tampoco lu tien al diañu". Si ustedes se preguntan a qué viene el refranero Bable al recuerdo... "La mio vaca non" morrió'l llunes d'un fesoriazu). Gracias.
martes, 27 de agosto de 2024
Olé: un día provechoso.
Tengo un casi amigo guionista de televisión que presume de un truco infalible para rifar los momentos de bloqueo creativo o dejar atrás un desierto donde no florecen las ideas. Ni buenas ni malas. Lo que hace en esos momentos es salir a la calle y dar varias vueltas por zonas concurridas donde, inevitablemente, se cruza con cobayas que suministran información sin darse cuenta. Es una de las grandes hazañas de la telefonía móvil: miles de personas han perdido el pudor y exponen sus intimidades en voz alta, ya sea con auriculares que taponan los oídos o acercando el micro a la boca como si fueran a darle un buen mordisco. No hace falta tener un amplificador para enterarse con pelos y señales de las conversaciones ajenas. La mayor parte es de escuchar y tirar porque no aporta más que chascarrillos futboleros, cizaña indiscriminada, críticas feroces a compañeros, familiares y amistades, digresiones políticas con tanta enjundia como las que encharcan las redes sociales o asuntos domésticos sin trascendencia. Pero de cuando en cuando mi amigo se encuentra con charlas dignas de inspirar un capítulo de una de esas series de venganzas de juego lento, amoríos tóxicos, ruinas familiares o conflictos laborales al por mayor. Y toma nota. O le llega una frase suelta que le soluciona el arranque o el final de una escena. Hace unos días iba en autobús con las alforjas vacías sentado junto a una mujer cargada hasta los topes de problemones en su oficina. "No me fío ni de las bragas que pongo por la mañana, como para fiarme de mi compañera". Olé: un día provechoso. (Tino Pertierra).
A que ustedes no tienen una vecina tonta del culo a la que arrolló un coche al cruzar un paso de peatones con el semáforo en rojo mientras hablaba con su amigo invisible... En una década más o menos todos tontos del culo. Uf, qué tufo. Gracias.