El alfabeto y la gramática dejaron palabras suficientes para explicarnos y cantarnos las verdades a la cara. Quizás el asunto no venga al caso, porque los mayores en la actualidad somos más mayores que los de antes. No quiero que vayan diciendo que peco de atrevimiento. En fin, si fuera en fin, pero no lo es: vivo los años altos y puedo ser lo que me dé la gana, incluyo la autoestima, la sabiduría y los consejos y, además, me confieso pecador: Yo permití que otros labios bebieran de los míos. Como Jodie Foster: "Cuanto más vieja me hago, más desenfadada quiero vivir". Señoras mías, quiéranse y experimenten el amor prohibido. Y a ti, mujer, un día te dije que no quería morir sin tener algo serio contigo: ¿Recuerdas? Con la mano en el corazón, dime, proclama: ¿Volverías a empezar para cumplir mis sueños, y tal vez los tuyos? Nadie debería morir sin haber cumplido sus sueños más hermosos. ¿Y entonces? Ahora a insistir en lo dicho. El alfabeto y la gramática pusieron palabras suficientes para explicarnos... Vigilen de cerca la salud, cuídense, hagan lo posible por llegar a mayores y, si no bebieron en los labios de otros labios, permitan que beban en los suyos: acuéstense el véspero, llénense la boca de mieles de azahar, y dejen que prendan sobre sus labios; purificada la madrugada de frescura, otros labios habrán bebido de sus labios. Gracias.
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