martes, 31 de enero de 2017

Si algo puede salir mal sale bien.

Ian enfermo.

Ian está con fiebre y ayer no vino y hoy tampoco. O tal vez sí. Como los viejos de siempre: "y yo más". Supongo que son celos: ayer yo también fui a una médica y me dijo que estaba estupendo... Qué gracia, ni más pastillas ni vuelva otro día. Y además me trató de tú y era guapa y joven y agradable, ay: "Puedes estar tranquilo".

La fiebre estaba en la sábana.

Vuelvo a Ian y sí, lo de Ian fue la fiebre que asusto a Patricia y fue al médico de urgencias pero la fiebre estaba en la sábana. Y lo mío cosas de viejo sin importancia. No quiero dar importancia a lo que no lo tiene porque entonces ni un milagro me salva: estoy muerto.

Hablando de milagros.

Tengo escrito por ahí, y vuelve al caso, que mi esposa por Navidad me regaló un móvil de categoría con la condición de que abriera una cuenta en facebook. Por enésima vez le dije no, además, tenía un móvil que funcionaba a las mil maravillas. En fin, si mi esposa dice móvil es móvil, eso sí, por lo de facebook no pasé. Un paisano de los de antes es un paisano como Dios manda. El móvil de categoría es táctil, y como el otro era de teclas en el comercio tuvieron que pasar los cuatro números de teléfono (Ian no tiene móvil) y unas fotos. El caso es, y llega lo del milagro, que una foto de una iglesia que me envió por correo electrónico Flor de María, con el móvil de antes no se movía y con el de ahora sí. Estupefaciente, porque de esto como de lo otro no entiendo, fui a casa del cura por si él sabía que me explicara, y resulta que la foto no era una foto, es un video. Hay que joderse. Con razón Jesús el Cristo se movía en la cruz. "Flor de María, amiga del alma, ¿si sabes que te quiero bien por qué tú me quieres mal? Creí que había llegado mi hora". Gracias... (de nada).

Friedrich Rückert.

Paraíso.

En el paraíso no debe fluir
un río de amor eterno.
Y cada lágrima de nostalgia
debe ser una perla en su interior.

En el paraíso hay que soplar
una brisa que calma el dolor.
Y cada dolor, y el suyo también,
debe disolverse y desaparecer en él.

Ahí está el árbol de la paz fresco
plantado en espacios verdes,
y bajo el árbol, debe ser posible soñar
un sueño tranquilo de la paz y la felicidad.

Friedrich Rückert, poeta, falleció el 31 de enero de 1866.

lunes, 30 de enero de 2017

Hoy es 30 de enero.

"Día Escolar de la No Violencia y la Paz".

Hoy es un día particular y le explicaré a Ian el pensamiento de Isaac Newton: "Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes". También se lo explicaría a Donald Trump, pero no dejaría que me acercara. Y a una amiga que cambió sus caderas de acera (me cuesta olvidarte), pero tampoco dejaría que me acercara. Sin embargo, hasta que me conoció no supo que era humana y no diosa de la pasarela.

Viene al caso (disculpen por sacar una experiencia propia a pasear) mi esposa superviviente de cáncer, heroína que es más. Mi esposa me enseñó que vale la quimioterapia y vale radioterapia para el cáncer y sus consecuencias, pero poner a prueba tu fortaleza con cambios de actitud, una dieta más sana, te quiero amor, y un cubo como un estanque al pie de la cama para vomitar es fundamental. Joder, dona, cómo duele la memoria, hay recuerdos que no se van de la memoria ni idolatrándolos. Y duele una amiga que se miente para olvidar quien fue y no quien es. Duele porque un día el maligno también llamó a su puerta para quedarse y el amor de amiga... Duele el amor que no levanta puentes.

A Ian yo le enseño a ser agradecido, a dar las gracias por todo a todos y a todas. Pues resulta que, como bebé, solo da las gracias cuando recibe. Que nadie le pida su "amoto" o su "trator" o cualquier otro juguete porque desata la ira y con la ira aparece el arrebato y la obcecación y entonces hay que ponerse en lo peor. Ian, como bebé que es, solo aprende con buenas palabras y los mejores ejemplos. No, Ian, si no dejas no te dejan, ni quiero que te dejen hasta que aprendas a ser agradecido. En el Día Escolar de la No Violencia. Y la Paz. El éxito hace estragos en la gratitud.

A veces una es apenas hasta que conoce a otra y la llena de esperanza, hablo de amor (que no Ian, así no: aprende a dar y recibirás), esa otra es la persona más humana que pocos pueden imaginar. "Nunca aprenderás: El problema no soy yo. Cambia de acera tus caderas cuantas veces quieras. El problema no soy yo, eres tú y tu amiga agraviada. A mí me puedes insultar, o poner en mi boca palabras mentirosas, porque nunca te dejaré de querer. Recuerda a Isaac Newton: cuando menos no levantes muros". Bebiste las mieles del amor de amiga y no recuerdas el manantial. Gracias... (de nada).

domingo, 29 de enero de 2017

Me salva Ian.

Duele un día sin Ian. A punto de cumplir dos años (el tiempo corre que mata, pero no me mata, me asesina en el país que asombra el mundo, según Rajoy. Cambiaría de partido político no de país, a pesar de que nadie toma en cuenta mis disparates) si me faltara su "abrasito güelu", luego de refunfuñar Patricia para que camine o no, o lo que que diga porque no la escuchamos, los dos nos fundimos en un inmenso abrazo, sería apenas: Me salva Ian. ¿Cómo fue que en escasos dos años Ian se hizo indispensable en mi vida? Como a su madre, supongo que ya lo era antes de nacer. Tanto escribí sobre él y el miedo a no saber quererlo como a Patricia cuando naciera y eso ahora no importa, importa "abrasito güelu". Importa lo que importa. Y a mí eso, en los años altos, es lo que me importa. Ian es la paz reparadora que necesita mi alma. Como reparadores son mis sueños que necesito para escribir el día que me gusta vivir.

Conocer a Ian es el regalo superior que un viejo es capaz de soñar. Y la salud. Y el amor. Que pudiera ser casi todo lo deseable. Si dejo mis dedos aporrear el teclado de mi ordenador que me ordena se confiesa y eso puede ser malo. Me basta con conocer la verdad y la lealtad por encima de los malos presagios que menoscaban al mundo actual. De estar solo en esta vida no digo que sí, pero tampoco digo que no. Hablo con el corazón en la mano. La vida está llena de desdichas, a pesar de que a mí me salva Ian, la familia, no me canso y quien diga para mí porque estoy abierto al amor. A pensar diferente. A creer en Dios puesto que es incomprensible que no cambie ni consienta que cambiemos. Gracias... (de nada)

sábado, 28 de enero de 2017

Mi verdad.

Ahora, cuando parece que va salir el sol y el amanecer incita nuevas sensaciones me acosan fantasmas y desdichas. Intento superarme y soy no capaz, a pesar de los años vividos, mi origen revolucionario se mantiene alerta. No hablo de política sino de la defensa de los derechos fundamentales. Poco a poco fui yendo a peor y ahora no soy capaz de reponerme. Necesito tiempo para volver a empezar alejado de las miserias que me acompañaron el pasado año.

Si febrero del 17 fuera febrero del 16 y tuviera que volver a empezar en las mismas condiciones lo haría sin cambiar una coma: creo que hice lo correcto y lo volvería a hacer. "Esa es mi verdad". Lo que refiero son sus consecuencias. Se hizo muy largo y me han dejado secuelas que agravaron mi estado de salud mental. Los descuidos de la vida son imprevisibles, y los comportamientos de algunos que a veces vamos encontrando por el camino son de olvidarse del país que podíamos haber sido y no fuimos porque nos faltó decencia. Y por si fuera poco, nuestra clase dirigente va de mal a peor. Es necesario que la oposición se comporte sin adornos y consiga logros sociales tan necesarios para recuperar los valores humanos. Humildad. La realidad que vivo me supera y no sé qué hacer. Tal vez en el infierno lo imposible que me parece vivir en este país y en estas circunstancias sea posible. Y más humano.

Me apeo, no me apetece escribir. No encuentro convicciones que profundicen en mis ideales y me sanen las heridas del alma. Sigo confiando en un porvenir que posible llegará donde la cotidianidad no sea simular que no pasa nada y estamos mejor que siempre. Porque no estamos mejor que siempre, estamos peor que nunca. Gracias... (de nada).