Poema para un funeral.
Dominus illuminatio mea (el Señor es mi iluminación).
En la hora de la muerte, tras el capricho de esta vida.
Cuando el corazón palpita bajo, los ojos se apagan,
y el dolor agota cada miembro.
El que ama al Señor confiará en Él.
Cuando la voluntad abandone el objetivo de toda vida,
y la mente solo pueda deshonrar su fama,
donde hasta el nombre del doliente es incierto,
el poder del Señor llenará este marco.
Cuando el último suspiro se diluya, y la última lágrima se derrame,
y el ataúd ansioso aguarde junto al lecho,
y la viuda y el niño abandonen al muerto,
el Ángel del Señor levantará su cabeza.
Pues hasta el placer más puro puede abrumar,
el orgullo debe caer, y la vanidad debe fallar.
Y el amor por los más queridos amigos llega a decrecer,
pero la Gloria del Señor se agita, brillante, en toda ausencia.
Richard Blackmore, poeta, falleció el 9 de octubre de 1729.
viernes, 9 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
Cáritas advierte.
Cáritas advierte que la Encuesta de Población Activa (EPA) refleja que el 14% de los trabajadores son pobres, y que no alcanzan los 7.700 euros de ingresos anuales. Cuando hay crisis económica el crecimiento de la pobreza es rápido y al pasar de largo el descenso es muy lento. Hay un alto número de personas excluidas y empobrecidas entre nosotros. El 53% de familias atendidas por la red de 7.500 Cáritas parroquiales corresponde a parejas con hijos. Masiva pobreza de las familias.
Cáritas atendió el año pasado a 2,17 millones de personas en España, de las cuales, un 53% estaban en hogares donde alguien tenía trabajo, y el 62% vivía en barrios en buenas condiciones, lo que implica por un lado, que el crecimiento de la pobreza que está dispersa se estanca, y, por otro, el empleo no necesariamente sirve para erradicarla. Trabajar no asegura unos mínimos de calidad de vida. Así lo ha indicado el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora.
Es el momento de rogar a Dios por todos nosotros. La elecciones y un cambio de políticas sociales no nos devolverá la sangre vertida. Dios proveerá, los políticos no. Todos y todas somos hijos de Dios. (No tardarán algunos en considerar a Cáritas como una organización radical de extrema izquierda).
Flor asfixiadora.
Mi psiquiatra habla de ciertos episodios de mi vida pasada. Cree que sabe de mí más que yo. Es pura fantasía. Si yo no sé ella tampoco. Además, las cosas de cada cual a nadie interesa. Ciertos episodios de mi vida pasada pueden ser tan penosos que recordar sería volver a empezar. Los psiquiatras descomponen más que componen.
A menudo hablo de mi pasado que no recuerdo, y no es cierto. Recuerdo un día como si fuera ayer. Un día de invierno crudo paseando por un bulevar de muchas traperías y algún bar de copas. Recuerdo que entré en un bar a tomar café y al final de la barra había un imposible. La mujer más hermosa lloraba para consolar el desasosiego que le producía un olor. Me acerqué para decirle que por un olor no se llora. Un olor se goza. Los olores se recuerdan toda la vida. Pero la hermosa mujer seguía llorando sin consuelo por aquel olor. Después de mucho insistir, me contó que era el olor de una flor que la asfixiaba. Una flor asfixiadora... ¿Qué flor y qué dañinas propiedades? Con el café llegaron las pastas de té, unas copas y más llantos. Aquello llegó a ser un verdadero tango tristón. Pero vale un tango tristón si la mujer es la más hermosa. Llegó la hora de cerrar el bar y salimos juntos. Y juntos fuimos caminando. Era tarde, no puedo precisar la hora. Recuerdo que una brisa derretía el hielo de los aleros y orbayaba más que llovía. Era un mal día para pasear. Caminamos mucho, anduvimos perdidos por la ciudad con el fin de calmar su llanto, por cierto, no llegué a conocer su nombre. De pronto dejó de orbayar. Curioso que la hermosa mujer de repente también dejó de llorar. Llegué a pensar que el olor ya no la perjudicaba o se había reconciliado con él y yo por consolarla de buena fe tendría premio de buen samaritano. El sacrificio por las demás a veces tiene recompensa inesperada (confieso que es este caso era esperado y deseado por los dos). De este singular detalle me di cuenta cuando al dejar de llorar nos metimos en un callejón sin salida entre el deseo y la gloria a decirnos las verdades a la cara y algo más. (De penoso tu recuerdo nada tiene, y no me importaría volver a empezar donde lo dejamos aquella noche de crudo invierno).
Marta Lynch.
Informe bajo llave (fragmento).
Usted, mi psiquiatra,
mi amable componedor,
recibía mis cartas, las recibe,
está apilando en sus cajones
las entregas de este largo informe,
cada día más secreto,
quizá más peligroso.
Bajo llave;
échale llave a la forma como se quebranta mi voluntad,
como se resquebraja y pudre lo que nació sano y normal,
con buena voluntad, salud admirable,
y cierta dosis de ansiedad manifiesta.
Contemos entre ambos las desapariciones y las reapariciones.
Marta Lynch, poetisa, falleció el 8 de octubre de 1985.
Usted, mi psiquiatra,
mi amable componedor,
recibía mis cartas, las recibe,
está apilando en sus cajones
las entregas de este largo informe,
cada día más secreto,
quizá más peligroso.
Bajo llave;
échale llave a la forma como se quebranta mi voluntad,
como se resquebraja y pudre lo que nació sano y normal,
con buena voluntad, salud admirable,
y cierta dosis de ansiedad manifiesta.
Contemos entre ambos las desapariciones y las reapariciones.
Marta Lynch, poetisa, falleció el 8 de octubre de 1985.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Contar a raro...
-¿Te contó mamá lo del puente del Pilar?
-¿Qué puente del Pilar? A mí nadie me contó nada. Ya me gustaría saber...
-Pues me dijo que te lo contó, tal vez te lo contó a raro...
-¿Qué me contó tu madre a raro? ¿Y qué raro es eso que me contó y qué manera de expresarse? Contar a raro...
-Se suele decir en el pueblo cuando alguien te cuenta algo y no lo entiendes.
-Vale, entonces se trata de entender y no explicar. Me parece bien, pero que no cuenten conmigo. O me lo cuentan en la Lengua de Cervantes o no entiendo. Y aún así...
-Yo te lo cuento: Vamos a pasar el puente del Pilar con unos amigos a una casa rural...
-Pobre Ian, al monte con las cabras. Vaya educación... Qué razón tenía cuando dijo: "¡qué infancia me espera!".
-La naturaleza es saludable, y a todos nos vendrá bien cambiar de ambiente, hacer cosas nuevas y conocer sitios que no conocíamos...
-Es cierto, perdona por poner tantos impedimentos.
-Solo que nos tienes que dejar el coche con el depósito lleno que está lejos...
Algún día los padres dejaremos de ser padres y seremos otra cosa... No sé qué cosa. Con razón mi esposa ni valoró el momento para contérmelo, me lo contó a raro. Sabía que no me iba a enterar. Me espera un fin de semana de intensas incertidumbres. Sean felices ustedes que pueden.
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