viernes, 16 de agosto de 2013

En cuestión de fiestas...

Hoy sé lo que no sabía: el lunes acaban las fiestas en mi pueblo. Yo siempre fui de pueblo, y antes las fiestas duraban un día. Era la fiesta del pueblo. Santa Rita. Uy, naturalmente, Santa Rita, a dónde íbamos a parar... comparar, quiero decir, una Santa con una Virgen. Y eran otros tiempos, en mis tiempos nos conformábamos con lo que teníamos. ¿Santa Rita? Pues a danzar al ritmo de la gaita. ¡Viva Santa Rita!. Ahora si no es Virgen no vale. Una semana con sus días y todas sus noches para celebrarlo. A cenar con los amigos y amigas, eso sí, de sobaquillo, y luego la música enlatada. No soy de mucho comparar, pero donde esté una gaita que se quiten las latas y su ruido. Lo digo como me sale. Además, la gaita es cultura Celta y la enlatada una pesadilla infernal.
  
De otra manera la noche bien. Ayer éramos más. Y más barullo. Y más gritos. A más gente más de todo. Y yo en medio. Me quedé un poco apartado para que se fueran sentando unos y otras; lento, iban lento ocupando su silla, hasta que una voz: "y tú siéntate aquí", justo en medio, ¡vaya bailarina que fueron a elegir!. Pues yo en medio toda la noche... y acércame la cerveza, y el vino, y las papas, y las aceitunas. Los amigos y amigas de mi pueblo son geniales. Y el bocadillo rico pero la música infernal.
  
Dicen que una muchacha de mirada valiente quiso ser la reina de las fiestas, pero al final dijo no. Las razones que motivaron su rechazo nunca llegaron a saberse. Tendría miedo a perder lo que no tenía o a encontrar lo que pudo ser. Obviando lo esencial, que era joven y valiente, no trascendió nada más. Ni reina de las fiestas tenemos en mi pueblo. En cuestión de fiestas... no sabría qué decir.

jueves, 15 de agosto de 2013

Absurdo parecer

"... fue haciendo del dolor una costumbre sembrando de fracasos tu memoria y dejándote a solas con la noche".
 
Los ciudadanos construimos lazos sin miedos ni fronteras y le llamamos amistad. Y la cultivamos ante cualquier circunstancia. A pesar de la pobreza de espíritu, aún hay esperanza. Y fe en el colindante.
  
Contamos todos a coro para que el dios del amor saboree su bien más preciado sin perder la perspectiva de vida.

... y

… y como los dueños absolutos de la calle son los parados, y las leyes de tráfico aún no lo contemplan, hay embotellamientos al doblar cada esquina. Antes en las esquinas había amores rotos, ahora parados. ¿Y dónde pararán ahora los amores rotos de siempre? Me alegro que me haga esta pregunta porque no la sé contestar. Los malos abogados preguntan lo que no saben y yo no contesto porque no sé. No hay ley que someta a este incontestable tráfico de influencias, a esta corrupción de Partidos Políticos. Ni autoridad, ni un dios bueno que los controle y nos salve.
  
… y cuando me cansé, que fue pronto, vine caminando por la fresca con un ruido infernal hacia casa. Encendí la radio e intenté reconciliarme con Morfeo... Pero Morfeo no estaba en casa, la radio sí. Y el ruido enlatado que me acompañó hasta casa se quedó, el "pom" imposible que machaca mis tímpanos... Pues lo peor de todo la radio y el programa de la Ser "Hablar por hablar". Todas las llamadas que hacían a la radio eran para llorar a lágrima viva... Una amiga me dice que se quiere morir de desesperación. Yo la animo diciéndole que morir si no es de amor no merece la pena (ojalá hoy no me lea si es que me lee). Así mi ánimo en las fiestas de mi pueblo. De ahí que mi esposa no quiera salir conmigo.
 
... y no la culpo.
 
... y tú no estás, ¡joder, dona, me hiciste polvo la vida!. Uy, eso no se dice... eso no se hace... eso no se toca... la María me perdone. (Lamento sacar mis miserias a pasear).

El futuro fue ayer

A veces cuesta actuar en el teatro de la vida... A mi me gusta pasar y mirar de soslayo, enterarme de lo que ocurre pero sin entrar en los detalles. Los detalles son importantes y dolorosos. Yo no quiero dolor mío ni ajeno. Estamos en fiestas, ayer, hoy y más días: no sé hasta cuándo. Salgo de casa hasta una hora prudente y luego regreso y se acabó la fiesta; otros y otras siguen, y son la mayoría. Una amiga me decía que mañana (por hoy) tenía que madrugar a las seis para hacer sus tres horas de jornada laboral. ¡Vaya por Dios!, y seguimos paseando. Mi amiga trabaja tres horas diarias a partir de las seis de la mañana. Seguro es un contrato laboral en diferido modelo rubio manchego. Ojalá gane el dinero suficiente para pagar su gasolina, considerando que no hay trasporte público a esas horas. En mi pueblo el horario de autobuses comienza a partir de las nueve de la mañana (ya ni los directores de banco). A esa hora algunas ya acabaron su jornada laboral. Y aún así, la calle es la cola del paro. La desesperación de un día que sigue a otro y hace mejor cualquier tiempo pasado. Hablo de trabajo no de política, ni de amor en la Tierra a la gente de buena voluntad. Globalizamos todo menos lo que importa: esto no es capitalismo sino imperialismo. Y tenemos que resurgir solos, aunque parezca imposible.
  
¿Qué más nos espera? La práctica de las soluciones hace tiempo que llegó al mundo de las ideas, ahora las queremos listas para consumir. Y quede claro que solo queremos ganar lo que merecemos, y con el sudor de la frente. ¿Cómo salir a flote de esta situación si no tenemos un mar? ¡Joder dona, qué futuro más negro!.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Te encargo (desde mi iPad)

La tortuga tiene un caparazón que la protege de sus enemigos y el humano ser también. No sé a ciencia cierta cómo ni de qué material es, pero lo tiene. Y también sirve para protegerse de sus enemigos. Un caparazón capaz de resistir las brisas de un mar con sus brumas, también los malos augurios, los miedos, los descuidos de la María, y, sobretodo, de los amigos plastas. Es un blindaje muy útil para estos tiempos que vivimos de incertidumbres... Pero tiene un problema, no se compra en farmacias o fábricas: ni se compra ni se vende. Ni se traspasa. No se encuentra disponible a la venta en ningún centro comercial.
 
Ayer, mi amiga Roxana con sus prisas me lo explico. Roxana es un Ángel con luz propia, no es broma, rebosa alegría en cualquier circunstancia, y todo gracias a su fe religiosa. No digo que ojalá yo pudiera ser como ella, que una vida es nada para ser un Ángel con luz propia, pero tenerla como amiga es la fuerza que de cuando en vez necesito para seguir. Ella aparece en de soslayo deja su impronta y se va... pero su palabra permanece. Su luz. Envidio a su marido, no me corto. A no ser que sea como ella, que entonces no (yo con un Ángel con luz propia me apaño). Y para mayor bendición tiene una hija. Su bebé por ahora.
 
Viene al caso la presentación de mi amiga Roxana, porque otra amiga me dice en un "emilio" de urgencias que si le puedo pedir a mi Dios, que es el mismo de mi amiga Roxana, "que porfa, ya mire para otro lado". Mi amiga lo está pasando mal, de hecho dice que no aguanta más, y no sé qué más cosas en su idioma natal que no entiendo... Yo, como tú, amiga, al Dios de Roxana no llego, pero sí a la María, y le diré que obre (por encargo del corazón) un milagro con tu nombre, ella puede, todos sabemos lo que una virgen hace con su dios (aunque sea de soslayo). Y más te digo, le pediré a Roxana que te vaya a visitar, de su casa a la tuya se puede llegar andando. Es largo el camino pero se puede andar (no hay un mar inmenso de por medio); la reconocerás enseguida por su luz. Hazle caso en todo. Un Dios bueno estoy seguro que existe en el corazón de cada cual, y en el tuyo (lo creas o no), sin embargo, por si lo tienes cerrado, o abierto exclusivamente al amor humano, ni a una fe religiosa siquiera; si tu caparazón se blinda y no deja pasar a un Ser supremo por desconocido, cuando Roxana llegue a tu casa, mírale a los ojos de frente y verás su luz, y con ella a su Dios que tal vez sea el tuyo.
 
Aunque exista en muchos y muchas una contradicción, alergia o lo que sea, en su corazón ante una fe religiosa (yo el primero) sin fe no hay esperanza. Siempre digo que un dios cualquiera, Neruda, Benedetti o mi Ángel González de cabecera obran milagros, pero no es cierto, ellos solo explican lo que nadie entiende con su poesía.
  
Te quiero.