jueves, 5 de marzo de 2020

En un llenado de preguntas.

¿Por qué esperaste tanto para irte? ¿Por qué no te fuiste antes? ¿Por qué ahora? ¿Y entonces? No, esto no puede ser una despedida. Esto tiene que ser otra cosa. Demasiadas preguntas para una persona torpe de entendederas y pocas ganas. Te salvaría que te hubieras ido antes para que fuera creíble. Ahora parece que te han echado. Me había desenganchando de ti y cuando más feliz me encontraba un tío tuyo me invitó a café y me dijo que cuanto te fuiste llevaste mi nombre pegado en los labios. En un llenado de preguntas, lo que sería una tragedia es que te hubieras quedado. Si algo te faltó, en un ejercicio de sinceridad ante tus aduladores, fue cortar por lo sano. Eres optimista y eso es bueno, pero te falta confianza en ti misma.

Como ayer, sin disimulos, elijo la indiferencia para decirte adiós. Si alguna duda te desvela recuerda que facebook nunca te defraudó. Un libro tampoco te defraudaría y es mejor. En fin, siempre tendrás al Sabina recordándote que por "El bulevar de los sueños rotos pasan de largo los terremotos". (Lástima del tiempo que perdí imaginándote idónea para el cargo). Gracias.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Volvemos a lo de siempre.

Los aduladores, y no consulté el diccionario de la RAE, son esos que, con la cara de los bautizos, dan besos y abrazos. Son los amores eternos que cantan al son de sus intereses mejor que los Niños Cantores de Viena. Y les cuento: A Les Seniaes llegan vientos del norte. Son vientos huracanados de mucho ruido: hay elecciones y se oyen insultos y desprecios y tú más.

¿Qué no haría un padre y una madre en paro para llegar a fin de mes? Cuanto menos adular a los políticos. ¿Qué no harían los políticos por un puñado de votos? Cuanto menos ofrecer contratos basura en "su" administración. Son gallegos y vascos los que salen a la calle a conquistar la gobernanza de sus comunidades autónomas. Yo nací en el Norte y vivo en el Este, y al correr de los años, nada ha cambiado. Créanme, esta vida es tan patética como parece, recuerden que hablo de política, que nada ha cambiado. Los votantes votan a quienes tienen más posibilidades de ganar las elecciones teniendo en cuenta los sondeos demoscópicos. Y los políticos, omniscientes y con buen tipo, y mientras tienen la llave del erario no encuentran obstáculos para lucirse. ¿Entendieron bien? Sin proyecto de idoneidad, si por el bien común, si las cuentas claras, ay, si los votantes fuéramos como la muerte con guadaña que no deja cabeza sobre los hombros... Las leyes no dan conocimiento se cumplen. Los libros sí, además dan sabiduría que es más para afrontar el día. (Si ustedes quieren mañana hablamos de mi suegra. No es que se presente a las elecciones, es que al hablar de omnisciencia y buen tipo me vino a la cabeza). Gracias.

martes, 3 de marzo de 2020

Amor, por un decir.

A escasas fechas de entrar la primavera... "Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos". (Pablo Neruda). A una dama de la poesía le propongo un trato: O se olvida de Enrique y se queda conmigo o... (no puedo caer tan bajo). De un tal Enrique Bunbury estoy que me vomito. Por razones de nacimiento, una dama de la poesía que antes fue mujer, luego amiga del alma y musa, se fue con Enrique y me dejó en las escaleras de la iglesia pidiendo una limosna, por favor, para el alma que ya no tengo. Una amiga del alma se ha ido con Enrique, y por si fuera poca desgracia, se llevó mi alma, y además dice, que la olvidó en un acantilado. ¿Qué acantilado? ¿Y sin alma qué? No es bueno escribir al dictado de los sentimientos. En esta realidad de asuntos inaplazables, de tanto tienes tanto vales y si no vales te tiran, uno no puede ser buena gente ni amigo del alma, siquiera amigo... Pues vuelvo a mi otra vida: Sin confrontación no hay avances. Digo confrontación y bajo a las cloacas y digo chantaje. A una dama de la poesía por las buenas le digo que, o se olvida de Enrique y se queda conmigo o me voy con Cantinflas y se queda sin mí para siempre y jamás. Valoré su amistad y la quise a morir; valoré su inspiración y le di su nombre a un atajo en Les Seniaes. Acepté que dejara mis días para ser dama de la poesía, pero lo de irse con ese "cantante" ni valoro, ni acepto, ni perdono. (Lo sé, quiero dar lástima y doy pena, al fin, siempre hay una disculpa que todo lo justifica. En este de soslayo hablo de amor y no de política. Hablo de una amiga del alma que vive ausente de mí). Gracias.

lunes, 2 de marzo de 2020

El porvenir llamó a mi puerta. (Y dos y se acabó).

Ayer acosté el día con una pregunta: ¿Quién te escribirá el día cuando no esté? Pues bien, después de desvelar la noche y harto de pensar eché la vista atrás y recordé uno de los pocos episodios de mi vida que aún recuerdo. Y de bueno creo que de no estudiarse en las escuelas se debería estudiar... Vaya, precisamente en este minuto inconfesable del día se ha ido la luz. Vale pues el proverbio: "De aquellos polvos vienen estos lodos". Imagino que nadie le escribirá el día cuando yo no esté porque se irá la luz. De tanto escribir el día que me gusta he dejado de habitar esta realidad, y a pesar de saber que puedo renacer, como renací el día que descubrí el paraíso donde todo comenzó: Les Seniaes, sin musa ni amores idos por los que pelear... amor que no volviste. De tanto poetizar el ruido y tanto y tanto ruido, que es más que cualquier milagro conocido he dejado de prestar atención a la soberbia, la torpeza, el despilfarro, y en fin: al no saber ni querer aprender. Mientras llega el día (toc, toc) y la hora (tic, tac) dejaré la santa poesía y el bendito amor a la espera de una sentencia divina tal vez. Gracias.

domingo, 1 de marzo de 2020

El porvenir llamó a mi puerta. (Y uno).

Ayer encendí el timbre de casa porque mi esposa me dijo que esperaba un paquete de su madre y vino el cartero y dejó el paquete y todo perfecto; pero en un descuido, culpa mía, no apagué el timbre y hoy volvió a timbrar. Yo estaba con lo mío y me dio un susto de agárrate que vienen curvas. Volvió a timbrar el timbre y no era el cartero, era el porvenir y pasó hasta la cocina. Créanme ustedes que no miento. El porvenir llamó a mi puerta y esto nunca me ocurrió, tal vez a nadie le ocurrió, a pesar de saber que el porvenir viene y pasa, pasa de largo. El porvenir vino y me trajo una protesta burlona que escribí hace tiempo. Esperaba que llegara la ocasión para echarla a andar pero se adelantó y la protesta burlona resultó delirante, mejor de lo que tenía previsto, y le eché tiempo e imaginación. Si quisiera dar con un parecido... con los saraos que se regalan los políticos envueltos en papel de regalo mientras les llega la hora de la verdad. (Si en una cacerola meto y mezclo la verdad y la mentira aparece la locura con una avalancha irrefrenable de dislates. ¿Quién te escribirá el día cuando no esté? Gracias.