sábado, 2 de noviembre de 2013

El arte será nuestra fe

Fijo, mi esposa me lo acaba de confirmar, hoy es sábado. ¡Ay, dona, te ha salido un viernes competidor!. Oficialmente para la iglesia de Rouco el día de los fieles difuntos fue ayer. ¿Y entonces? Que les den, ¿verdad? El sábado es nuestro día porque fue el día de tu renacer en otra vida.
 
Según me informan, existe la reencarnación antes de la resurrección... Te mueres y te reencarnas en esencia individual: mente, alma, conciencia... Son religiones orientales más humanas que el cristianismo, incluso hay una, que te permite elegir. Yo seré perro, te lo prometo. Y desde el más allá (o el más acá, eso no lo sé de cierto), entre poemas y algún verso, iniciaremos una nueva vida en la espiral de la creatividad. El arte será nuestra fe.

Solo cabe una respuesta

Una amiga de sus amigos tiene tres amigos, pero se le ha muerto uno, el primero. (Hablo de amigos del alma). Sigue teniendo los mismos amigos y habla a diario con ellos, pero uno está en el cielo. Entonces, corre la lista en la Tierra: el segundo es el primero y el tercero el segundo. Dos amigos en la tierra y uno en el cielo. Es la vida se acepte o no. Sin embargo, no entiende que otro de sus amigos tengan otras amigas y ella sea una de ellas pero no la primera. Cultivar la amistad es tarea ardua. Con un amigo se comparte conocimiento, simpatía, admiración; intimidades que son tragedias e ilusiones de vida.
 
Cuando un amigo se va es inevitable cuestionar el sentido de la propia vida ante su insoportable levedad. Cuando un amigo se va, qué otra cosa se puede contar sino otros amigos: uno... dos... Se puede llorar a un amigo muerto hasta la eternidad sin descuidar a los amigos vivos, porque se corre el peligro de, aquejada por tanto dolor, perder el contacto, ya no con los amigos vivos, sino con la propia vida. Dolorosamente la enfermedad... Dolorosamente la vida... Llegado este punto del comentario solo cabe una pregunta: ¿merece la pena vivir?

viernes, 1 de noviembre de 2013

Mi segunda amiga

Siempre digo de una amiga y ahora que no está me apetece hacer una confesión: una amiga es mi segunda amiga. Mi segunda amiga se cubre a veces de flores de María como estética de vida. Dice que le conmueven algunos de mis versos ¿yo poeta? Ocurre que mi segunda amiga me quiere y es por eso que le conmueven mis versos. Dice que cada mañana abre su puerta para leerme dejando las voces impregnadas de sus noches. Noches solitarias, buenas madrugadas. Ella siempre ríe, rezuma alegría donde los sentimientos afloran virtuosos en la sensibilidad de los que aman la poesía. A ella, a mi segunda amiga le gustan mis versos porque ella es poesía. A cualquiera que fuera poesía le gustaría mis versos... al borde del precipicio de las buenas madrugadas.
 
Poesía que vuela entre vaivenes de distancias y alcanza la sonrisa tierna de una dama. Poesía lejana. Mar imposible. Segunda amiga, musa de los poetas de todo el año, manantial de colores manchada de cuando en vez de tristezas que van dejando huellas en los anocheceres de las buenas madrugadas, te quiero amiga.

Ya me reiré cuando sea mayor

Una amiga quiere que me ría y no me apetece. La felicidad es un estado de ánimo ¿y la risa...? ¿Qué es la risa...? Sé lo que es la risa de las demás y me parece maravillosa. Yo nunca estaría en un velatorio. Cuando voy por la calle y veo una conocida y me saluda, le devuelvo el saludo agradecido, pero si la misma conocida me alegra el día con una sonrisa le doy un beso. Por eso son tan pocas las que me saludan... Nadie quiere que le de un beso.
 
-¿Qué tal estás?
-Bien.
-Me alegro.
 
Por el contrario...
 
-¿Qué tal estás?
-Mal.
-Me alegro.
 
Todas esperan que les diga bien y a veces les digo mal, y por las dos opciones se alegran. A nadie le interesa mi salud, me saludan por educación y a mí me importa un carajo la educación, yo solo quiero que me sonrían... para no caer en la trampa de las palabras que me atrapan tantas veces hipócritas y me utilizan para destrozar la verdad a su conveniencia. Soy triste de morir y solo la palabra me salva, porque apenas son las conocidas que me sonríen... 
 
No puedo reírme si formo parte de una sociedad irritable, insatisfecha e impotente. Si la sociedad no se ríe yo tampoco. Si la sociedad no es feliz yo tampoco. Si la sociedad tiene un ánimo depresivo yo no salgo de casa. El gobierno culpable. Mi esposa quiere trabajar, mis hijas quieren trabajar, seis millones de parados quieren trabajar ¿y yo tengo que reírme? ¿De qué o de quién? A Rajoy le debiera urgir esta situación de gravedad insostenible que vive el país. Ya me reiré cuando sea mayor.

El Día de Todos los Santos

"El Día de Todos los Santos es una tradición católica instituida en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos del mundo moderno, según el papa Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles. En España y en otros lugares del mundo se celebra la tradición de honrar y traer a nuestra memoria a las personas que han muerto". Wikipedia.
 
La iglesia no pierde ocasión para hacerse notar. Se trata de homenajear a todos los santos, conocidos y desconocidos, pero todos con algo en común: los milagros. ¡Hay que joderse!. Si al menos hay que hacer dos milagros para ser santos... ¿qué milagros y qué santos? El milagro de los panes y los peces ya está muy trillado. ¿O por quién murieron? ¿Por Franco, quizá? (Quizá ya ocurrió). Aquí no valen medias tintas, nos jugamos la credibilidad de la iglesia católica. "Serán conocidos o no". Eso son respuestas de Rajoy o de la rubio manchego. Ir a la iglesia y rezar a San Antonio (es el santo de mi pueblo) vale, pero rezar a un santo desconocido... Yo, de rezar, le rezaría a la Virgen del Rocío. Muy milagrosa ella. La de la reforma laboral. La Virgen del Rocío y su delegada en la Tierra sor Fátima Báñez hicieron una reforma laboral de un millón de parados por año. Dos años, dos millones de parados. ¿Quién da más? Un milagro para creer. Y la reforma de las pensiones que aprobaron en exclusiva, como el buen amor, para no tener como referencia el IPC a la hora de actualizar las pensiones sino la voluntad de sor Fátima... A Dios rogando y con el mazo dando.
   
Y luego está lo de traer a la memoria a todos los muertos y honrarlos... A unos sí y a otros no, como a todos los vivos. Yo quiero a mis amigas pero no a todas las mujeres. No deseo mal a nadie, pero si está muerto será por algo. Algo haría, que santos para hacer milagros, conocidos y desconocidos, haberlos ailos. Y vírgenes. Y dioses. No sea estúpido, ponga un santo en su día y déjese de pagar el recibo de decesos toda la vida. Ponga un santo en su día y morirá con la esperanza de resucitar. Los hay para todas las fiestas... ¡Ponga un santo en su día, oiga!.