La lenta sombra me resguarda.
Aunque siempre está detrás la agonía.
Yo que he tenido en mi mano las estrellas.
Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
la tragedia sin par de la existencia.
Perdóname, ¡oh amor!, si no te nombro.
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente.
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