viernes, 29 de mayo de 2026

Quebranto.

La vida tiene momentos donde el quebranto pretende arroparnos como viento del desierto para ahogarnos y convertirnos en seres discapacitados, procurando robarnos la esperanza de golpe. Yo soy mucho de mantenerme en pie con una esperanza en estado de alerta, combinando el cometido emocional y la acción perseverante. Soy un soñador obstinado. Eso me salva. En principio, todos nos mantenemos en pie, pero no todos con una esperanza en estado de alerta; eso lo sé de fijo. Lo que también sé es que no conocemos a futuro cuándo echar a andar, cuándo parar y cuál será el ritmo. Tal vez sea por eso que nos cuesta tanto dar el primer paso. Duele hacer frente a la vida; duele revelar quién nos espera para ser parte; duele cada mentira que encontramos a lo largo del camino; duelen las consecuencias; también duele el amor. Hay maquinaciones que hallamos y, con un tropiezo... A falta de una mente clara, lo cambiaría todo, incluso mi reputación, por saber cuándo echar a andar, mantener el paso y parar. (Solamente los sabios no corren, marchan; y el camino les desvela cuándo parar). Gracias.

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