Te gusta la buena vida, pues aquí estoy yo. Es un hecho lamentable que no me queda mucho tiempo de vida, pero tengo un plan para vivir lo que me queda a lo grande, y ese tiempo quiero pasarlo contigo. Vivamos juntos lo que me queda de vida. Viajaremos por el mundo: París, Marsella. Luego pasaremos a Italia: Roma, Nápoles. Y Grecia, Turquía... Iremos temprano para poder disfrutar de todo sin prisa. Y dejaremos en los recovecos más inciertos de los caminos algún recuerdo que dé fe de nuestro paso por allí. Cuando hay tiempo y deseos de placer, los límites no existen. Sobre todo cuando nada duele. No sufras por lo que digan de nosotros; nadie tiene autoridad moral ni legal para exigirnos responsabilidades. Somos libres. Ni tú ni yo tenemos nada que esconder. Además, yo moriré en un par de capítulos, tres a lo sumo; anímate, no es más que un libro. Quédate conmigo y con tu astucia renovada, quédate conmigo hasta mi muerte. Compartamos los bienes del paraíso: mira que de soslayo es gratis, y dona no es celosa en tanto tenga libre el sofá. Pero recuerda que Cenicienta a las doce de la noche se iba descalza. ¿O te has vuelto torpe de entendederas? (Esto se alarga y me duele la cabeza; vuelvo mañana).
No hay comentarios:
Publicar un comentario