martes, 19 de mayo de 2026

Démosle placer al cuerpo (I).

Te gusta la buena vida, pues aquí estoy yo. Es un hecho lamentable que no me queda mucho tiempo de vida, pero tengo un plan para vivir lo que me queda a lo grande, y ese tiempo quiero pasarlo contigo. Vivamos juntos lo que me queda de vida. Viajaremos por el mundo: París, Marsella. Luego pasaremos a Italia: Roma, Nápoles. Y Grecia, Turquía... Iremos temprano para poder disfrutar de todo sin prisa. Y dejaremos en los recovecos más inciertos de los caminos algún recuerdo que dé fe de nuestro paso por allí. Cuando hay tiempo y deseos de placer, los límites no existen. Sobre todo cuando nada duele. No sufras por lo que digan de nosotros; nadie tiene autoridad moral ni legal para exigirnos responsabilidades. Somos libres. Ni tú ni yo tenemos nada que esconder. Además, yo moriré en un par de capítulos, tres a lo sumo; anímate, no es más que un libro. Quédate conmigo y con tu astucia renovada, quédate conmigo hasta mi muerte. Compartamos los bienes del paraíso: mira que de soslayo es gratis, y dona no es celosa en tanto tenga libre el sofá. Pero recuerda que Cenicienta a las doce de la noche se iba descalza. ¿O te has vuelto torpe de entendederas? (Esto se alarga y me duele la cabeza; vuelvo mañana).

No hay comentarios:

Publicar un comentario