lunes, 11 de mayo de 2026

Amparado en de soslayo (I).

Amparado en de soslayo que siempre me cubre las espaldas, salté de la cama optimista. Con el primer café de la mañana, desdeñando la psicología, imaginé estar a casi nada del solsticio de verano (y sonreí); imaginé a una mujer con el corazón doliente (y sonríe); imaginé el milagro de la floración del azahar en el paraíso donde todo comenzó (y sonreí); imaginé por Dios y por España una patria grande y libre (y sonreí); imaginé a los héroes que dieron su vida por la democracia (y sonreí); imaginé a quien en un descuido entró en de soslayo, volvió, y con el tiempo llegó a quererme (y sonreí). Luego recordé que no concebí una táctica para crecer junto a El Pueblo de Patricia. Una estrategia para integrarme en él. Que me parta un rayo por ser tan ingrato, aunque suene a ranchera mexicana. Si un dios cualquiera me obligara a vivir en un estado de pureza y absoluto silencio. Si alguien pudo salvarme y no quiso, o llegó tarde y solo halló despojos de mí. (Mañana sigo, disculpen).

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