Si algo nos faltaba para matar cualquier atisbo de optimismo, un domingo de ir a misa y cantar la verdad, en Andalucía hay elecciones. Dicen que las ganará el PP, perdón, quise decir Juanma. Se diría que es lo mismo, que Juanma es el PP, pero no... No sé cómo explicarme, aunque lo de privatizar la sanidad, es decir, desviar fondos públicos y la gestión de servicios sanitarios hacia las empresas privadas, Juanma y el PP lo llevan en la esencia del ADN. Estoy seguro de que los andaluces tampoco quieren que privaticen la sanidad, pero es lo que hay; en este país somos mucho de conformarnos con lo que hay. ¡Ay, país, país, país! Y si algo faltaba para matar cualquier atisbo de optimismo, según las encuestas, Juanma no logrará la mayoría absoluta y tendrá que bajarse los pantalones y gobernar con Santi para los amigos, y eso le está consumiendo la salud. Y prestarle las izquierdas un par de diputados para la investidura, como que no; por activa y por pasiva se lo dijeron, ni siquiera enmascarando el no querer a través de eufemismos. En realidad, las izquierdas tampoco quieren que gobierne Santi para los amigos, pero no hacen nada para evitarlo. ¡Préstenle uno o dos diputados a Juanma, carajo! Y a cambio, que revierta la sanidad y lo que se les vaya ocurriendo, la dignidad de los temporeros del campo andaluz, por ejemplo. Señorías, si no quieren que gobierne la extrema derecha en Andalucía, que no gobierne... Pero que igual estoy equivocado. Gracias.
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