viernes, 4 de diciembre de 2015

Misión cumplida.

De viejo uno tiene que esperar lo peor: un día al azahar dejará de funcionar o lo hará malamente un órgano cualquiera. Y eso no será todo, también dejará de funcionar o lo hará malamente la plancha, la cafetera, la lavadora y el tejado con goteras, o vaya usted a saber. De viejo las cosas van de mal a muy mal. Ya nunca será viernes de fiar. A un viejo no le fían, el descrédito es total. La crisis no será para tanto en campaña electoral, pero para los viejos y viejas será eterna.

De viejo todo deja de funcionar bien. Y lo peor, en un descuido de reloj llega la hora cero. ¡Virgen!. Esta verdad trae a mi memoria una frase que me dijo Eugenio hace tiempo: "A un niño que le quitan su juguete porque acabaría por romperlo es una canallada". Él mismo se le dijo al padre, porque fue un padre el que se lo dijo a su hijo: "Deja al niño que juegue, que las cosas materiales ni se quieren ni se aman, simplemente se usan. Si se rompen que se rompan". Esa sabiduría de mi amigo Eugenio nunca la he olvidado y la llevo tan presente que uno de mis pensamientos favoritos se orienta en ese sentido: Lo bueno se daña, lo nuevo se pone viejo y lo dañado y lo viejo se acaba estropeando. Todo tiene su fin.

¿Cuántos creen que la prosperidad económica, el confort, la juventud, la salud, los hijos y alguna amiga son para toda la vida? Falsa creencia: todo pasa, nada queda. Debemos desdeñar posturas erradas de vida y vivir solidario. Vivimos más y mejor cuando no solo nos desprendemos de las cosas superfluas, sino cuando las compartimos con los demás y vivimos como si no las tuviéramos, es decir, a sabiendas de que no somos dueños de ellas, tan siquiera de nuestra vida que es la suma de todos los bienes y todos los males. Soltemos esa vida de modo imperativo y entreguémosla al amor para crecer en otras personas. Habrá dolor y decepciones, pero los beneficios son más que los perjuicios. Abrir las puertas del corazón para que entren ilusiones y esperanzas, y cuando llegue la hora cero como si entra un mar por Les Seniaes, que ya es decir. Misión cumplida.

6 comentarios:

  1. Eres muy amable, maña. Gracias a ti. Beso.

    Salud.

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  2. Si tu sentimiento pudiera derramarse por todos lados, lo "bueno y amable", aquello que es sano, cambiaría a las personas y tornaría su mezquindad en dádivas? Qué lindo sería.Abrir las puertas del corazón.

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