martes, 5 de noviembre de 2019

Orgullo de mujer.

Se lo advertí en base a los hechos, nada que no viera un ciego. A veces duele tener razón. El asunto que viene al caso es el de ese amigo que llama a la puerta y entra hasta la cocina y abre la nevera y enchufa la tele y en su odio estimula el orgullo de quien más lo quiere sin importar el perjuicio que le hace. El amigo es Lucifer, y su amiga una amiga ida que no precisaba saber lo que sabía Eugenio para no morir de éxito. De tanto publicar en redes sociales que no pasaba nada dejó de pensar en las secuelas que acarrean las malas decisiones y ya era cuestión de tiempo que el orgullo acabara con ella. Y ahora que sabemos que Caín mató a Abel y que el infierno existe falta saber cuándo irá la verdad en busca del secreto peor guardado.

Nada más tétrico que perder después de haber tenido la victoria al alcance de la mano. Pero su entusiasmo vino de la mano del odio de Lucifer y, en ese plan, y sola, ni una dama en su propia poesía lograría la victoria. A estas alturas de la tragedia y a pesar de los párpados mojados y una oración con el alma rota, necesita algo más que una mirada de soslayo para volver al amor y la santa poesía. (Ojalá y que un poeta escriba unos versos inspirados en el amor y mudes de semblante). Gracias.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Tú eres la pregunta.

Escucha, te lo dice un güelu que vivió lo que vivió, y sabes qué, sin ser poeta, tengo cansada el alma de rebuscar la verdad por los caminos y solo encontrar los despojos que deja el camino al andar. Quiero ayudarte y que me ayudes. Quiero lo que los dos queremos en favor de los que siempre pierden. Recuerda tus experiencias sin olvidar los desprecios y los silencios y luego de analizarlo sin prisa envuélvelo en papel de fino regalo (el lacito lo dejo a tu gusto) y haz que llega a gente que sepa más que tú antes de tomar la decisión que acarreará las peores consecuencias. El caso es grave y va para tragedia. Si esa gente que sabe más que tú dice pa´lante no mires atrás, tú pa´lante y que entre un mar hasta la cocina. Tú pa´lante y amén.

En favor de los que siempre pierden y tristemente habitan la ignorancia, protagoniza el cambio. El trabajo bien hecho no es suerte. Pregunta, y si la procacidad no responde nada es verdad, todo es mentira. Todo murió. Pregunta, pregunta. Gracias.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Dile a tus ojos que dejen de mirarme.

Cuando un político electo desprecia la inteligencia ciudadana sería un milagro que el dueño de su partido político lo volviera a presentar a otras elecciones, y para mayor injuria las ganara. A mi entender, ese milagro superaría con creces al de Jesús el Cristo de anda y andó. Misterios tiene el Santo Rosario, pero ninguno lograría, de resolverlos, la esencia de milagro como el expuesto anteriormente. Dicen que la política es el ¿arte? de hacer posible lo imposible y va ser verdad, pues una bella e inteligente mujer, cargo electo para más señas personales, por despreciar de manera reiterada la inteligencia ciudadana, sin juicio ni presunción de inocencia, u otra razón desconocida para mí, por si las moscas, se tiñó el pelo de rubio. Al fin se dejó aconsejar... Ojalá y no sea tarde. (El mejor aporte que un político puede hacer contra la corrupción es ser honrado). Gracias.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Cuando Lucifer no te vea sube al desván.

Lo de ayer fue lo de ayer y lo de hoy será o no, pero hay que vivir. Y sí, no es fácil ni predecible vivir porque el día más claro llueve y nunca llueve a gusto de todos. Hoy, como ayer (no reprocharé a una amiga ida su ánimo alicaído por sentirse sola o que no sepa llorar de alegría sino por reminiscencia), una amiga ida me obliga a escribir el día desde mi impagable soledad.

De cuando en vez uno se ve obligado, porque las circunstancias de la vida obligan, a cerrar la puerta de un portazo. Yo soy persona sincera cuando expreso mis sentimientos y si cierro la puerta de un portazo lo doy en el desván donde se guardan los malos recuerdos y los trastos que se tiran a la cabeza (cuando Lucifer no te vea sube al desván). Un pasado por superar es ironía, el cosmético que maquilla el psique cuando las expectativas de un futuro feliz están ancladas al pasado. Gracias.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Viviendo el ahora en todo su abismo.

Son nubes negras que intimidan un nuevo amanecer. Son los años y el no querer o saber cómo recuperar las ganas de vivir. Viene la amargura de un pasado sin superar a de soslayo por un comentario que oí a dos, tomando café en la barra del bar.

-Soy feliz. Y lo soy desde que tomo eso.
-¿Y eso qué es?
-Eso que me dio la médica...
-Antidepresivos.
-No digas eso.
-Eso son antidepresivos y te lo recetó la médica, y si te hace sentir bien o estar más cerca de la felicidad, eso es bueno.
-Eso suena mal...
-Eso es necesario y suena bien. Además, tú no eres la única que toma eso, yo también tomo eso.
-¿Sí?
-Claro.

Yo, sé de cierto que ella, la otra, no toma antidepresivos, y no los toma porque si los tomara no sentiría el ahora que vive. Si de algo nos tenemos que reír al menos que tenga gracia. Relajarse a base de antidepresivos o sentir la felicidad sin pena ni gloria es demasiado triste. Y José Luís Sampedro dijo: "Sereno ante la puerta que pronto traspasará, porque ya sabe como vencer al destino, atrincherándose en lo indestructible: el momento presente. Viviendo el ahora en todo su abismo". Gracias.