Escribir una biografía es acercarse demasiado a la verdad si se quiere ser lícito con la realidad; es aventurarse entre las sombras y las luces que permanecen en el inmovilismo, por eso vale más que te mueras y la escriban otros por ti o esperar a que te encierren en un manicomio para quien la lea reciba los versos de los aljofares que emanan de los vientos de otros mares sin sospechar. Esperar que llegue el porvenir que nunca llegará o creer que no estará lleno de túneles sin fin y miradas perdidas en los remansos de las aguas de un río que no se cruza por miedo al desenlace. Al menos las piedras siempre discreparon discretas. Huérfanos de amor y poesía, eso fuimos tú y yo.
Si escribiera mi biografía entre las nieblas de un mar y sus brumas aparecerías tú donde resplandecen las tardes de verano sentados en la terraza y entre los dos un café bien cargado y sin azúcar. ¿Para qué el azúcar, verdad? El pasado es como el lucero de la tarde herido donde largas opacidades de romances se pierden en el olvido; el pasado son versos por escribir coleccionados en el anonimato de una turba de risas y alegrías perdidas por desconocidas. De tu poesía un día me sorprendió una promesa: 'No quiero morir sin tener algo contigo'. La escribiré en mi biografía. De momento, y mientras llega el día, te diré que el amor no admite demora.
martes, 10 de junio de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
Vivir de cara a la verdad.
Somos parte de una generación de naturaleza competitiva, y a pesar de los pesares, de tanta capa de cebolla y tanta hipocresía, de tantos asuntos inaplazables, somos capaces de guardar rasgos nobles de cada vivencia. Experiencias humanas que nos hacen creer que no todo está perdido... Se trata de examinamos detenidamente por dentro por si encontramos un vestigio de quien nos guarda o guardó un sentimiento quizá de amor. Alguien nos miró de soslayo, nos hizo una seña, o nos dió un codazo y no nos enteramos. ¡Estúpidos!.
Negamos el agradecimiento y la lealtad, que es tanto como despojarnos de toda la humanidad que hay en nosotros. Vivir de cara a la verdad es como desentrañar un aprendizaje inconsciente y reproducirlo sin engaño. Vale ser independiente, pero no hasta el punto de no ver que puede haber alguien cercano que nos necesita. Alguien que no es tan fuerte como nosotros o que sería una regalía conocer. Mejor dejemos algo para mañana. No hablo de amor. Sería genial ser amigos de nosotros mismos y expandir esa amistad a las demás. Quedarse lo negativo de una mala experiencia que refuerza el ego y genera desapego no es bueno... el yo parcialmente consciente de Freud.
Negamos el agradecimiento y la lealtad, que es tanto como despojarnos de toda la humanidad que hay en nosotros. Vivir de cara a la verdad es como desentrañar un aprendizaje inconsciente y reproducirlo sin engaño. Vale ser independiente, pero no hasta el punto de no ver que puede haber alguien cercano que nos necesita. Alguien que no es tan fuerte como nosotros o que sería una regalía conocer. Mejor dejemos algo para mañana. No hablo de amor. Sería genial ser amigos de nosotros mismos y expandir esa amistad a las demás. Quedarse lo negativo de una mala experiencia que refuerza el ego y genera desapego no es bueno... el yo parcialmente consciente de Freud.
Alucinógeno.
En un país lejano y en otros tiempos, vivía un Rey muy tirano. Cierto día condenó un alto mandatario de su gobierno a morir decapitado por traidor.
Poco después del momento señalado para la decapitación, cuál no sería la sorpresa del Monarca al ver que el alto mandatario que debió morir decapitado se acercaba tranquilamente al trono.
-¡Por mil dragones!, exclamó el enfurecido Monarca, ¿no te condené a presentarte en la plaza del mercado para que el verdugo te cortara la cabeza? ¿Qué haces aquí?
-Hijo de Dioses, respondió el alto mandatario, es cierto, pero en comparación con la verdad no lo es: los deseos de su Majestad han sido deliberadamente descuidados. Con alegría corrí a cumplir su mandato y coloqué mi cabeza de cuerpo despreciable en el "cortacabezas" de la plaza del mercado en la cual me esperaba el verdugo con su desnuda espada, al verme, ostentosamente la floreó en el aire y luego, dándome un suave toque en el pescuezo se huyó apedreado por la plebe, de quien siempre he sido favorecido. Y ahora, majestad, vengo a someter a su consideración clemencia y que la justicia caiga sobre la deshonrosa cabeza del verdugo.
-¿A qué regimiento de verdugos pertenece ese miserable de negras entrañas: que se presente ante mí?
-¡Oh, bastardo!, rugió el soberano, ¿por qué has dado un suave toquecito al cuello que debiste tener el placer de cercenar?
-Majestad, ordénele que se suene las narices y lo entenderá, respondió el verdugo.
Poco después del momento señalado para la decapitación, cuál no sería la sorpresa del Monarca al ver que el alto mandatario que debió morir decapitado se acercaba tranquilamente al trono.
-¡Por mil dragones!, exclamó el enfurecido Monarca, ¿no te condené a presentarte en la plaza del mercado para que el verdugo te cortara la cabeza? ¿Qué haces aquí?
-Hijo de Dioses, respondió el alto mandatario, es cierto, pero en comparación con la verdad no lo es: los deseos de su Majestad han sido deliberadamente descuidados. Con alegría corrí a cumplir su mandato y coloqué mi cabeza de cuerpo despreciable en el "cortacabezas" de la plaza del mercado en la cual me esperaba el verdugo con su desnuda espada, al verme, ostentosamente la floreó en el aire y luego, dándome un suave toque en el pescuezo se huyó apedreado por la plebe, de quien siempre he sido favorecido. Y ahora, majestad, vengo a someter a su consideración clemencia y que la justicia caiga sobre la deshonrosa cabeza del verdugo.
-¿A qué regimiento de verdugos pertenece ese miserable de negras entrañas: que se presente ante mí?
-¡Oh, bastardo!, rugió el soberano, ¿por qué has dado un suave toquecito al cuello que debiste tener el placer de cercenar?
-Majestad, ordénele que se suene las narices y lo entenderá, respondió el verdugo.
domingo, 8 de junio de 2014
En honor a la verdad.
Un hombre se inclina al paso inexorable de los años pero no se acobarda (se ríe) ni se amilana ante la tragedia de la muerte. Un hombre escribe en el exilio dorado de su imaginación. Un hombre imaginario tal vez con un laberinto oscuro como mente es un trasgo, un duende, un elfo... Un hombre ya no es de este mundo y escribe sobre el papel sueños que son ringleras de fuego, auroras boreales, mariposas que vuelan libres porque siempre es primavera. Un hombre escribe al bendito amor y la santa poesía desde su exilio y ya nunca estará solo... Atardeceres en Les Seniaes entre las flores de azahar ignoradas por los viajeros, besos de amor descuidados, miradas de soslayo perdidas por los caminos insaciables del solemne sollozo de la dulzura que nunca se acostumbrará a dormir sin el olor de su piel... Un hombre llora oculto en honor a la verdad.
A veces quisiera uno...
Sino viene Patricia y me dice que si es Princesa de Les Seniaes ahora será Reina de Les Seniaes. A veces uno quisiera... suicidarse, lo diré, pero por miedo a no lograrlo y quedarme en silla de ruedas. Con lo harto que dicen que las tengo me tirarían por las escaleras como en la peor de las películas de terror. Mejor me quedo en este valle de lágrimas aunque tenga que oír tantas payasadas.
Hartos ya estamos de tanto monarca y tanto plebeyo, pero es lo que hay y morirme no quiero. Así que tendré que aguantar, por un lado a Felipe VI y por otro a la Reina de Les Seniaes. Lo mejor, por no decir lo único, que los españoles ganaremos una auténtica Princesa de Asturias. Se llama Leonor, tiene 8 años y es guapísima.
La única manera de ir adelante es no quedándose atrás, que es malo; como la única manera de aprender a levantarse es cayéndose. Si Monarquía porque así lo decide la mayoría que votamos, pues Monarquía. Lo que importa es despreocuparse por lo que nos hace daño y aprender de tantas cosas hermosas que nos pasan de soslayo y que pueden conseguir que nuestras vidas sean más interesantes.
¿Para qué meternos en una jaula de grillos con imágenes idealistas y poco reales? Daría lo que no tengo por la República, pero de las urnas salió Monarquía (ruego se recuerde a quien votó cada cual). Será mejor seguir apreciando lo poco bueno por caro e impuesto que tenga la Monarquía y seguir aprendiendo. Los votos son razones que convencen cada cuatro años.
Pero eso sí, cuando pienso en la Monarquía imagino a una dama inmaculadamente de fucsia vestida. Malévola, disciplinada, serena pero triste. Sola, vacía y fría. Con un maquillaje de los caros y complementos de lujo. Hermosa cuando nadie la ve. Y que bebe Gin Tonic de Beefeater como la Reina Madre de los vecinos de arriba, los del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: ¿Es usted escocesa o inglesa? La Reina Madre adquirió gran popularidad por su larga vida. Y todo gracias a los Gin Tonic de Beefeater. Que Nuestro Señor la acoja en su Reino... ¿Para qué molestarse si en esta vida y en la otra todo es Monarquía?
Hartos ya estamos de tanto monarca y tanto plebeyo, pero es lo que hay y morirme no quiero. Así que tendré que aguantar, por un lado a Felipe VI y por otro a la Reina de Les Seniaes. Lo mejor, por no decir lo único, que los españoles ganaremos una auténtica Princesa de Asturias. Se llama Leonor, tiene 8 años y es guapísima.
La única manera de ir adelante es no quedándose atrás, que es malo; como la única manera de aprender a levantarse es cayéndose. Si Monarquía porque así lo decide la mayoría que votamos, pues Monarquía. Lo que importa es despreocuparse por lo que nos hace daño y aprender de tantas cosas hermosas que nos pasan de soslayo y que pueden conseguir que nuestras vidas sean más interesantes.
¿Para qué meternos en una jaula de grillos con imágenes idealistas y poco reales? Daría lo que no tengo por la República, pero de las urnas salió Monarquía (ruego se recuerde a quien votó cada cual). Será mejor seguir apreciando lo poco bueno por caro e impuesto que tenga la Monarquía y seguir aprendiendo. Los votos son razones que convencen cada cuatro años.
Pero eso sí, cuando pienso en la Monarquía imagino a una dama inmaculadamente de fucsia vestida. Malévola, disciplinada, serena pero triste. Sola, vacía y fría. Con un maquillaje de los caros y complementos de lujo. Hermosa cuando nadie la ve. Y que bebe Gin Tonic de Beefeater como la Reina Madre de los vecinos de arriba, los del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: ¿Es usted escocesa o inglesa? La Reina Madre adquirió gran popularidad por su larga vida. Y todo gracias a los Gin Tonic de Beefeater. Que Nuestro Señor la acoja en su Reino... ¿Para qué molestarse si en esta vida y en la otra todo es Monarquía?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)