miércoles, 2 de mayo de 2012

El imperio del desatino

Como consecuencia de cuatro meses llenos de engaños y burda manipulación, en este país se ha creado una capa perjudicial cuyo componente principal es la incertidumbre. Una parte de nosotros mismos se despeña por la traición y la mentira. Es la falta de transparencia en el accionar de este gobierno. Es insólito el hecho de estar todos y todas esperando que llegue el viernes para ver a la vicepresidente con dos ministros a cada lado para decirnos que las cosas están peor que la semana pasada y que hay que recortar sí o sí. Y que la culpa es del PSOE. La pasión con que Rajoy asume las cosas con las cuales se identifica la Merkel, es más que una política de ajustes, más que un ejercicio democrático ante la crisis. Es una muerte anunciada por capítulos.
 
Así actúa la iglesia católica que ve el demonio hasta en la eucaristía. Cuando se trata de política la situación se torna de lo más preocupante. Tenemos miedo a salir de casa. Que sino el demonio es manostijeras.

Para el pueblo llano nada es bueno, todo es malo. El discurso es destemplado, demagógico, y carente de propuestas coherentes y con alternativas lógicas. Esto nos lleva al fracaso. Como respuesta a esta situación el pueblo solo puede salir a la calle y protestar. Al pueblo se le debe escuchar. Esto es el imperio del desatino. Y lo peor, la sanidad. Va en serio. Y hablo de los emigrantes que nos sacaron las castañas del fuego con trabajos que no nos interesaban, y que a partir del uno de septiembre no tienen derecho a la tarjeta sanitaria. Solo les atenderán de urgencias. Urgencias que pueden detectar un cáncer, por decir, o sea, la muerte sin atención médica con quimioterapia, radiología, y un sin fin de pruebas más. Como si se detecta una esquizofrenia y no se trata, que entonces la María no dará abasto. Sé bien de qué hablo. Qué país queremos, esa es la pregunta. Malo es que paguemos los medicamentos, que nos suban el IVA, la educación, la electricidad, la gasolina, el transporte, la cesta de la compra, que les quiten dinero a los funcionarios, a los pensionistas, o que los salarios no pasen del día quince. Malo es todo y no cabe recurso. Pero si hablamos de vida las cosas cambian. Rajoy parece no saber que la vida no tiene precio, y no es negociable. Y la muerte lo sabe.

El miedo que mata

-Tiene usted que plantearse dejar de fumar. La edad no perdona. Y de beber. El corazón. En esta radiografía sale todo negro. El corazón y los pulmones.
-¿Qué me dice?
-La radiografía no engaña.
-Ni el algodón.
-¿Perdón?
-Que me acaba de dejar estupefaciente.
-Es lo que hay.
-Pero si no fumo ni bebo.
-Pues en la radiografía sale todo negro.
-Ya sé: La mina de carbón.
-Pues ahí lo tiene usted: Silicosis. Tiene usted el tercer grado. O más.
-Pero si era la mina imagen de El Entrego. Tiene que ser otra cosa.
-¿Otra cosa? Tiene usted metástasis hasta en el gorro. Está usted muerto.
-Eso no se lo creo.
-Si lo sabré yo que estudié para eso.
-Para matar no hace falta estudiar, listilla.
-Espere, recuerdo que un día... ¿Está usted enamorado?
-Sí.
-Pues igual no está muerto.
-Si ya se lo decía yo.
-Verá: cuando el amor entra en crisis nos hace parecer cansados y deprimidos. Y todo lo vemos negro, y no solo lo vemos, sino que por dentro lo tenemos todo negro. De ahí lo de la radiografía. El desamor es mortal.
-Qué desamor ni qué amor. Usted está empeñada en matarme o que me muera, ¿no votaría al PP, verdad?
-Sí, voté al PP, ¿pasa algo...? Ante todo soy médica. Cuando el amor no es correspondido la energía emocional desaparece, y la esperanza, pasión, ánimo, entusiasmo; todo se convierte en circunstancias tóxicas: sentimientos de culpa, remordimientos. Solo hay tres remedios: Uno, que ese amor sea correspondido. Dos, volverse a enamorar. Y tres, morirse.
-Y dale con la muerte.
-También lo puede intentar yendo de peregrinación a Roma. Y descalzo, que lo suyo es mucho.
-Sí, claro. Sabe qué le digo, la radiografía que me enseñó no es mía, es la suya. Usted es la que está negra por dentro. Metástasis... Desamor... Tiene usted una cara de amargada que espanta. Ande, dígale a Rajoy que le devuelva su voto y verá como mejora. Sentimientos de culpas... Remordimientos... El miedo la está matando.

martes, 1 de mayo de 2012

El orgullo de ser socialista

Mi esposa me dice que si vamos a celebrar el Primero de Mayo con los amigos. Pero no se trata de ir a manifestarse, "Yayos flautas", que lo soy, se trata de ir a comer una paella al bar del pueblo... Me hago de rogar porque me parece un insulto, ya los tiempos no están para celebraciones sino para salir a la calle y... (horario infantil), pero es mi esposa. Y yo sin ella no soy nada, ni salgo de casa. Con ella o con mi mascota.

-"Sí, ya sé que soy tu enfermera".
-Además, mi amor, además.

De viejo, no necesito reconocimiento. Me conformo con que no me quiten el que tengo por las cosas que hice. Tampoco me siento cómodo al recibir palabras de agradecimiento por ir a comer una paella que voy a pagar con mi dinero... O reflexionar acerca de los recortes de Rajoy que me obligan a decir, y la María me perdone, que estoy de acuerdo con ellos, porque no es lo mismo joder que estar jodido. Pero es que yo de naranjos no entiendo, ni sé a quién le toca regar mañana a las ocho, o de ladrillos. Pero he de reconocer que me siento orgulloso de estar a su lado. Por otra parte, me encanta que la gente de izquierda se junte fraternalmente aunque no todos sepan lo que significa. "El dolor es temporal, el orgullo es para siempre". En mi caso es cierto. "Así que, de momento, nada de adiós muchachos, me duermo en los entierros de mi generación; cada noche me invento, todavía me emborracho; tan joven y tan viejo...", como el Sabina, ay.

Cosa de citas y un jamón

Para los que piensan que cumplir años es perder el tiempo: "Ningún hombre sabio ha deseado nunca ser más joven", Jonathan Swift. El asunto no es ese. El asunto no es que cumplir años sea perder el tiempo, y tampoco ser sabio. El asunto es no quererte olvidar. Eres mi maestro. Eres mi amigo. Gracias por todo.

"Nada es mentira. Basta un poco de fe y todo es real", Louis Jouvet. Seguro que en algún momento de nuestra vida hemos ganado algo. Una rifa y a mí un día en una fiesta me tocó un jamón. ¡Una rifa y ole y ole!. La satisfacción fue inmensa. ¿Un jamón un brote de adrenalina? ¿Un jamón una sensación superioridad? ¿Un jamón esa euforia que me hizo sentir importante?

"Un instante y habrás olvidado todo; otro, y todos te habrán olvidado", Marco Aurelio. Vale, pues que me olviden, pero un jamón es un jamón y me tocó a mí. Pero no puedo dejar de pensar que Marco Aurelio pudiera tener razón. Ganar un jamón es estupendo, pero debo admitir que hay algo más estupendo que ganar un jamón: simplemente es cuando somos el apoyo de alguien, o cuando damos seguridad a alguien, o cuando ayudamos a alcanzar una empresa a alguien. O simplemente, y sabes de qué hablo, cuando compartimos un proyecto común.

"Las palabras siempre me han salvado de la tristeza", Truman Capote. De viejo, y en mi vida, he tenido ocasiones de unas veces ganar y otras perder, de ayudar y compartir; pues bien: nada me produjo más satisfacción, y en esto también he de darte la razón, que sentirme útil. Dar lo mejor de mí a quien lo necesitó sin más, altruistamente quiero decir. 
 
Pero sí, como dijo Marlene Dietrich en la película "Testigo de cargo". "Nunca me desmayo porque no estoy segura de caer con elegancia".

Primero de Mayo

De que callada manera, Nicolás Guillén

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
¡Yo, muriendo!

Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!

Informo a la ciudadanía en general que la lucha de clases ha muerto; que los himnos obreros han pasado a la historia; que el proletariado celebre este día en casa (juega el Sporting) viendo la televisión; que se acabaron las huelgas, las demandas reivindicativas, las marchas de protesta y las reuniones colectivas en la Puerta del Sol; que en este país eso que llaman pobreza es simplemente un estilo de vida y que quien denuncie injusticia salarial no entiende la naturaleza simbólica del Primero de Mayo.