miércoles, 2 de noviembre de 2011

Noviembre es un mal necesario

Noviembre es un mes triste, igual no para todos, para mí sí lo es. No recuerdo si fue siempre. No lo sé. Pero es hoy por hoy es un mes triste. Es un mes donde la poesía tiene una melodía especial. Creo que la poesía todo lo puede, y sí, pero no siempre (duda existencial). Hoy estoy torpe de entendederas, así es posible que yo mismo no me entienda. La poesía también todo lo explica, y sí, pero no siempre. Tengo que reconocer que si existencia hablamos de penas y de dolor; si hablamos de salud... Porque si hablamos de una flor, una mirada, una sonrisa y la luna lunera... ¿Cómo se explica lo que no tiene explicación? La vida no es fácil. Uno intenta cada día aportar un punto de vista deferente cuando escribe, una reflexión, una estupidez tal vez. Uno quiere ser original y arrancar cuanto menos una sonrisa de soslayo, un sentimiento que pudiera estar en el olvido. Uno intenta escribir algo que merezca la pena. Pero no siempre acierto, uno porque no todos pensamos igual, como debe ser, o simplemente no estoy para gaitas. Escribir es expresar sentimientos con las palabras, es degustar un plato de autor que se comprende aunque no te guste y menos sabes de qué carajo está hecho. Bah, no sé lo que digo. Noviembre es un mal necesario.

En noviembre se despide la brisa y azotan los vientos huracanados.
Honramos a nuestros difuntos.
Los árboles pierden su fruto.
Callan los pájaros.
Tiemblan los temores.
Se afianzan los miedos.

Noviembre es el pasado desconocido e impredecible,
arbitrario quizá.

Noviembre es el enigma de la tristeza:
casi la nostalgia,
casi Navidad,
casi final,
casi realidad,
casi verdad.

Diciembre callará noviembre y entonces no sabré qué hacer ¿? Noviembre abrirá la conciencia al silencio. Y no habrá poesía en el mundo que explique tantas incertidumbres. Noviembre es como tú, agua y sonido. Y nada más.

Desvergüenzas

Mario Benedetti: "Morirse de vergüenza histórica, o simplemente de vergüenza".

Sociedad enferma (indignación), falta de moralidad, mal de todos los males. Las desvergüenzas andan a la orden del día, pasean el pan nuestro bajo el brazo como si nada. El mal es el dueño y señor de lo cotidiano. Cotidianidad vacía de sentimientos y crecida de inmoralidades. El humano ser está tan distraído en todas sus obligaciones que no se entera. Sería estupendo que volviéramos a las escuelas infantiles con maestros verdaderos ¿? no aquellos de "las letras con sangre entran mejor". Qué daño nos hicieron, mejor otro más humanos y con paciencia, porque todos somos válidos, unos más que otros quizá, pero válidos para acometer cualquier empresa fuera de esa excelencia que no garantiza el éxito. La igualdad de oportunidades para todos y todas no es una opción es un derecho. Y si es preciso empecemos desde el abecedario. Precisamos darnos una oportunidad. La sociedad cambiará cuando salgamos de esta marabunta polítiquera que vivimos: Los economistas dirigirán los asuntos financiaros; las creencias religiosas, con la ayuda de su Dios verdadero la fe de cada cual; las ideologías, si es que aún andan por el bulevar de las utopías, que las atiendan los políticos. Y en ese plan. Las capacidades humanas han de organizarse a partir de un lenguaje que todos comprendamos, donde la moralidad y los demás valores pongan al descubierto las raíces que hablan en nombre del amor. Si creemos en el futuro y queremos tener vida sana, si estamos a tiempo de volver al amor y la santa poesía, tenemos que depurar todo aquello que nos hace estar en conflicto permanente con nosotros mismos. Por lo que se hace urgente que cada cual se interrogue acerca de las decencias o indecencias que practica o recibe. Ha llegado el momento de retornar a los códigos morales, aquellos que son memoria histórica de nuestras vidas, los que son cultura de nuestras costumbres y exponerlos como voluntades de nuestros acuerdos trabajando en una misma dirección. (Se trata de relanzar una estrategia común de país).

martes, 1 de noviembre de 2011

Con causa y sin efecto

El Arcángel San Miguel (uno de los siete), jefe de la milicia celestial (erranos) tiene el aura azul. Azul  es la llama del séptimo rayo (metafísica). ¿Casualidad? Yo no creo en casualidades, sino en las causalidades. "Ley de Causa y Efecto".

Pero qué, si siempre digo que nada ocurre por casualidad ¿a qué viene ahora contradecirme? Quizá porque a fin de cuentas solo soy mis contradicciones... La palabra casualidad solo encierra la ignorancia de la "Ley de Causa y Efecto".

Será menester en un día tan hermoso (qué si es el día de los fieles difuntos), meterme en esta tormentosa complejidad de la que nada bueno puedo sacar porque ni sé ni entiendo (y nunca aprenderé). ¿Por qué no puedo volver con humildad a mis esencias, a agradecer a quien me ha dado la vida, la salud, el amor y la santa poesía? Que no uno, que fueron unos y algunas. Pero no, no puedo, hoy solo hay muertos a mi alrededor. Así no se puede avanzar. Hablo de las personas que me acerqué a ellas y no me dieron tiempo a sentirme orgulloso. Nunca aprenderé a meterme en mis asuntos, no soy listo, y menos inteligente. Solo soy confiable, y en este mundo traidor así no se va a ninguna parte. Y lo peor, así seguiré siendo mientras viva. Asunto controvertido, porque soy el que en todos los ámbitos del saber siempre sostuvo la misma opinión, y una solo propuesta. Y esa propuesta es la mía. Con causa y sin efecto.

El miedo también es vida

Paulo Coelho dijo: "Tener miedo es una prueba de que te gusta vivir. Es normal sentir miedo en los momentos de peligro". Yo digo: lo importante es enfrentarlo y elegir sin miedo a lo que pueda pasar si te equivocas.

Pudiera iniciar mi comentario, hoy, día de los fieles difuntos, expresando mis sentidas condolencias por una amiga pero no ha muerto. Mi amiga no ha muerto, solo tiene miedo. Miedo a elegir. Asunto complicado el miedo. Desde el mismo momento que nacemos estamos obligados a enfrentarnos al miedo. La vida nos obliga a elegir la manera por la cual vivir nos resulte más cómodo y tolerable. Siempre estamos eligiendo. Y eligiendo no equivocamos. Y también acertamos. El miedo es un túnel oscuro y atravesarlo es jodido. Además, al final nunca sabemos si la luz que se ve es el final o un tren que viene enfrente. Miedo al miedo. A veces al elegir descuidamos sentimientos sinceros ¿? No, no valen pesimismos estúpidos, porque otro aparecerá con una nueva luz. Un nuevo amanecer. Elegir nos obliga a mantener la mente en prevenga. Enfrentarse al miedo es fundamental y mi amiga está pasando por un trance, cree que su elección significa desprenderse del cordón umbilical que la ata a un sentimiento, que un amor, que un descuido de la vida... Dolor de alma. Y no evoluciona, vive estancada... Así es imposible ir en busca de nuevas experiencias. De un nuevo amor, y asumir todas las consecuencias. Equivocarse en el amor es fácil, pero es un riesgo que merece la pena asumir... Amor, humano sentimiento. Cada día estamos obligados a enfrentarnos a una situación que pudiera ser dolorosa. Sin embargo, la elección que al principio nos da miedo, tal vez porque en nosotros aún viven los fracasos, decepciones, pérdidas, que nos impiden avanzar, no son más que comodidades que nos amarran de manos y pies, son cadenas que nos impiden avanzar, es pasado, y se llame como se llame, vida o muerte, tenemos que elegir... El miedo también es vida. El miedo puede ser nuestro enemigo o nuestro aliado depende de cómo lo enfrentamos.

A un amor

"Dónde estás bendita,/ dónde te has metido,/ abre un poco el corazón./ Deja amarte corazón,/ ven y sácame de este bar. / Se que te buscan demasiados,/ que te pretenden cantidad,/ pero eso no es felicidad./ Y mi amor nunca se raja./ Y mi amor nunca./ Jamás te va a fallar./ Nunca jamás". De Clavado en un Bar, Maná.

Ahora que podemos dar por perdidos casi todos los valores humanos, se hace necesario el nombramiento de una comisión (país de las comisiones de buena fe) para la custodia del poco amor que nos queda. Porque sin amor, sin amor la vida, sin amor no importa nada; sin amor le falta fuerza al corazón; sin amor el alma muere en una calle rota, desesperada en la esperanza, perturbada en el sentido, mustia en el dolor, sacrificada sin razón. Sin amor la vida ni es vida ni nada que se le parezca. Escucha: (sí, claro), por favor, acéptame como soy, no me dejes de querer, no te vayas con el olvido... por amor te pido amor. Que sin amor, tu amor, la vida no tiene sentido y destrozado, desesperado tal vez, me quiero morir. (Va en serio, sin amor no nos salva ni la madre que nos parió).