viernes, 2 de septiembre de 2011

Que cada cual asuma su culpa

"El mayor descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden mejorar sus vidas con sólo cambiar sus actitudes mentales". William James, filósofo.
 
Lo que voy a contar es verdadero (disculpen). Acabo de llegar con mi esposa del paseo matinal obligado por el asunto de moda: colesterol del malo, le dicen. No sé. Que sino igual ni salía de casa. Y como nada ocurre por casualidad, llegando a la altura de las escuelas y de vuelta a casa, venía una niña con el pan y al cruzarse con nosotros nos dijo "santé" y siguió en su caminar. Yo miré a mi esposa, que no conozco a nadie en el pueblo (casi) y menos a una niña de su edad. Entonces me di cuenta que aquella niña nos había dicho salud con la cara más bendita pero en francés. Fijo la única cara que tenía. Y yo, estúpido, no me di cuenta... Lo bueno, que aunque tarde, volví por mis pasos y le devolví el saludo con mi mejor cara, que yo sí tengo una cara para cada día de la semana. Y otra de hierro forjado para ciertas ocasiones validada por Alejandro Dumas. Y sonriendo, bendita, se alejó. (Avergonzado, no tengo más que decir).
 

Una nueva manera de pensar

Qué si dijera que aún canta el gallo al alba... Pues sí, y al ocaso. Y que nadie se le ocurra tacharme de mentiroso o de vivir en el pasado... El gallo aún sigue cantando a pesar de los pesares y todos los olvidos. Hay quienes por falta de un atardecer más romántico entre las prisas y la polución de la ciudad se conforman con la parte trasera de un (Simca 1000) coche para amarse a la luz de la luna como experiencia de un primer beso romántico. Qué si dijera que aún existe la belleza y la poesía que permiten la admiración, la emoción y la feliz conjunción de lo sublime con la vida... El arte en todas sus manifestaciones está muy presente en las personas que se toman su tiempo. Su tiempo. Nuestro tiempo. Basta de lo escandaloso de las prisas y su cuenta de resultados. Mi niña me dice que ayer cumplió con sus expectativas de venta a pesar de un poniente exagerado que apenas dejó salir de casa a la gente. Exageraciones mediocres de una sociedad que todo se lo cree si se trata de mercantilizar su tiempo. Tal parece que no nos damos cuenta que lo único que nos regalaron al nacer es tiempo, y lo estamos malgastando. Vivimos sometidos por las prisas. El ministro Valeriano Gómez dice que vale más un trabajador en precario que en el paro. Supongo que quiere decir que después de ocho años gobernando no fueron capaces de generar empleo estable y mejor así. De cuando en vez (sino a todas horas) conviene recordar los millones de parados uno detrás de otro en la fila del paro. También que en los mismos ocho años tuvieron tiempo, su tiempo, para pinchar con cautela esa burbuja inmobiliaria que tanto daño nos hace y seguirá haciendo... Si fuéramos capaces de conjugar el valor sentimental elaborado en la calidad de un sustrato artístico o filosófico que tendiera a traspasar las puertas de esta macabra realidad que nos golpea sin piedad y disfrutar de la vida dándole valor al tiempo y empleándolo con sentido común... otro gallo nos cantaría. Como si Dios nos volviera a dar otra oportunidad: "Cuando hagas limosna que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; tu limosna quedará así en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará". No tienes que salir a la calle cantando tus bondades, ni todo lo contrario. Los quehaceres humanos se complementan. Solo cuenta la razón de los hechos, y el resultado, claro. La vida sigue siendo maravillosa si nos damos tiempo para disfrutarla. Para compartirla dándole tiempo al tiempo. Su tiempo. Tiempo para contemplarla y mirarla, mirarla con emoción, aunque sea de soslayo... "Se hace esencial una nueva manera de pensar, si es que la humanidad quiere sobrevivir". Albert Einstein.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Por si sirve de algo

Que no digo yo... pero igual merece la pena ser. Que un día cualquiera estaría bien salir a la calle en plan solidario y buscar por ahí quizás una amiga... también un amigo. Vivir la vida dando abrazos bebiendo de la fuente de la verdad estaría bien. El asunto es que nacemos y morimos sin crecer. Crecer humanos. Nunca es tarde para cambiar. Las urgencias del mundo andan crecidas en una sociedad carente de empatía y deseosa de ganarlo todo y poseerlo todo. Sea como fuere, a mí no me interesa morir para justificar de algún modo lo injustificable. Por mucho acto de contrición que se haga o perdón que se pida si luego hay que morir a mi no me interesa. Saramago dijo: "si existimos como así es, qué menos que valorar la vida responsablemente". ¡Qué falta de respeto y cuánto amor por descubrir! Desde luego los peores miedos son los provocados por nosotros mismos. Lástima, y eso que sabemos que solo haciendo el bien tenemos alguna posibilidad de crecer. Digo yo, que aunque nada más fuera por eso... El asunto es fácil: "antes de entrar dejen salir". Qué si no dejamos ni una pizca de ira de la mala ni venganzas por cumplir (que no digo cumplirlas sino tirarlas al olvido) antes de morir... Qué si luego de sacar todas las miserias de nuestro cuerpo nos pusieran una inyección en vena de santa poesía... Qué si nos proponemos trascender sin avergonzar a nuestros hijos... Como un problema del que no sabemos su solución... Qué si la solución comienza por soltar amarras. Los mecanismos del pensamiento relacionados y vinculados con las ideas. En un plano cotidiano podíamos comprobar la eficacia de una vocación compartida. La palabra acertada en una redacción deteniéndola ante una emoción. (Las personas abrumadas por las prisas no pueden ser creativas).

Recuerdos de un pasado reciente

Recuerdo los amigos con quienes compartía los domingos un café, unos vinos y alguna idea de compromiso social... Recuerdo que mutuamente nos ayudábamos a perdonar a la María algún descuido quizá de piernas largas y mirada sincera, de algún mar de juventud. Naturalmente el humano ser es una criatura que necesita descubrir ese poder que su ignorancia oculta. La vida es mutable y sus valores inalterables. Por eso hay que saber navegar contra el viento por todos los mares. Y se necesita remar duro entre las brumas y sus brisas tantas veces huracanadas, mejor apoyarnos en la fortaleza de la fe... No lo sé, puede que sea una nostalgia disfrazada de emoción o quizás un deseo. Quizás en mis adentros se esté fraguando algún desafío que me impulsaría a transformar algo en un espíritu fugaz que me enseñara el camino para encontrar el rostro de un amor. Habrá quienes digan, y más ahora con la visita del papa, que si la religión... Sin embargo para mí solo el amor es capaz de crear vida. Que la vida sin amor y santa poesía para explicarlo. Desde que nacemos el proceso hasta la muerte es inexorable. Además, que es imposible retrasarlo: tic tac, tic tac... El reloj de la vida nunca se para. Pero a través del tiempo uno va adquiriendo experiencias y las va acumulando creyendo que por eso vamos a ser mejores, porque sabemos más, porque la vida nos enseño y... Que no y hablo por mí, que no soy mejor ni sé más por vivir en los años altos de mi vida. Como todos y todas. Que ya nos vale de aparentar, de hacernos respetar por nuestras canas o calaveras. Es más, se comenta que los hijos nos quieren más a los padres cuanto más viejos son. Y lo peor, los padres lo creemos. ¡Estúpidos!. Los padres tenemos que ganar el respeto y el cariño de nuestros hijos cada día con buenas acciones que son ejemplos y que son comportamientos de afecto. Y ellos igual que son dos rayas. Cada día hay que trabajar juntos por al alcanzar el amor. Las personas son tan jóvenes o tan viejas como sea su concepción de las cosas, de la alegría y el entusiasmo que seamos capaz de trasmitir a los demás... Que sí, y ya nos vale de tanta pose y tanto fingir. Que si la vida nos perjudicó porque si patatín un tango, que si patatán un bolero. Ya nos vale de cantar miserias que simplemente son miserias sin contrastar. Que vaya usted a saber cuanto de verdad hay en ellas. Hay que vivir la vida y disfrutar de ella. Pero carajo, también hay que dejar vivir. El deseo de vivir es imperativo. Compartir los buenos momentos, el amor y la santa poesía también, ¿qué pasa? Eso sí, la vida no obliga a nada cada cual puede quedarse en la mudez entumecida o en el regazo de la muerte nada más nacer. Cruel destino es el silencio.

Una dama y su embeleso

Nada tiene mayor efecto tranquilizador para la inquietud del alma que la delicia de un beso con ternura, con suavidad y con entrega. Un beso apasionado. Un beso es un tributo a lo excelso y a lo etéreo. Al verdadero amor. Un beso por sí mismo sublimiza un carácter mal encausado. Aquieta los sentidos, cambia el rumbo de una reacción improcedente. Un beso calma la sed. La pena es que el beso en estos tiempos tan agitados es que el beso va perdiendo un poco de su magia para convertirse en un acto social. A ellas un beso y a ellos la mano, o viceversa, o al revés. Que igual antes ya era antes así, no lo sé... prometo que no lo sabía... Y nadie me lo dijo, ¿qué? Corren malos tiempos también para los besos. Un beso de amor. También un beso amigo. Igual perdimos la capacidad si la tuvimos algún día de amaros los unos a los otros... y emocionaros. Quizás estamos tan abrumados en nuestra cotidianidad con nuestras obligaciones fundamentales, que ya nada nos sorprende. Nos hemos convertido en personas abrumadas donde los acontecimientos importantes nos pasan de soslayo y nuestra razón no los registra porque llevamos puesta una coraza con el propósito de sobrevivir en esta jungla salvaje y no interiorizamos la belleza de la vida. ¿En qué momento de nuestra vida perdimos la razón, la noción lógica de las cosas. El valor de un beso? Ni siquiera reflexionamos sobre lo que a diario nos acontece... ¡Sálvense quien pueda, esto es la guerra!. Sencillamente pavoroso. Ni una buena vecina, o en su defecto una vecina buena. De estrellas que iluminan el cielo está el universo lleno, pero no miramos al cielo. Y si miramos, solo es para buscar una excusa y convertir la mirada en un argumento para pedirle a Dios mío todopoderoso perdónanos nuestros pecados y otros dolores de cabeza. Apiádate de nosotros y amén. Tan cerca y tan lejos. No basta el beso de hoy, no basta un jueves de esperanza en el calendario porque aún no me has dado el beso de ayer. ¿Recuerdas? ¿Dejarías que se explicase el beso de ayer que no me diste? Y luego está tu desnudez sobre mi cama... Y está tu mirada serena, tu risa y tu sonrisa sin temores... Esta tu embeleso. Ángel González murió sin explicar algunas cosas. Lástima de muerte que casi nunca anuncia el entierro.