jueves, 29 de octubre de 2026

Eternamente, Miri.

Se llama Miri, y un día escribí:

Nos vimos. Ocurrió ayer. Nos vimos y nos saludamos como si fuéramos amigos más que vecinos. O, por qué no decirlo: dos enamorados de la vida y la familia que aún no saben que el amor nace y muere, libera y agarra toda inadvertencia en el subconsciente o tortura mental. Tú y yo sabemos que todo tiene su tiempo y que no adulteramos la verdad ni rendimos culto a la victoria. Nos mueve el amor. Mirian: ¿Qué puedo hacer para arrancar el maligno de tu cuerpo, sanarte, y que vuelvas a estar a disposición de los tuyos: tu marido... tu hija... tu hijo? En resumen, la familia. Ayer nos vimos y, al verte, me entró un escalofrío acompañando pensamientos que no quiero someter a análisis. Estabas sentada en un banco del parque con una persona a la que no quise conocer. Me daba la espalda y esa fue la razón por la cual otra vez no me atreví a acercarme a ti. Desde que supe lo tuyo, vivo extinto en ti. Como tú, yo tampoco cedo ni me rindo, pero el escalofrío al verte me hace pensar que me ocultas algo. ¿De qué me proteges? Sitúa tus anhelos y tus dudas donde puedan contarme y cuéntame: hay cosas que parece que no pasan, pero pesan, y cómo pesan cuando pasan por nuestro cuerpo y nuestra mente. Eternamente, Miri.

Miri, falleció el 29 de octubre de 2023.

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