lunes, 23 de febrero de 2026

Palabras, solo palabras.

Ayer el meteorólogo de la radio anunció para hoy un día maravilloso e hice planes de bicicleta campo a través. ¿O sería un político en campaña electoral? No sé quién miente más, pero está lloviendo como si no hubiera un mañana. Huele a lluvia y desamor. A palabra herida. Un día lluvioso, escaso de imaginación, y la vista cansada y las ganas de hacer nada. Entonces busco palabras al azahar. Palabras rojas. Palabras pisadas. Palabras penosas. Palabras vacías. Palabras tiranas. Palabras politiqueras. Palabras hirientes. Palabras engañosas. Palabras deprimidas. Palabras rotas. Palabras entristecidas. Palabras inadaptadas. Palabras marginadas. Palabras calladas. Palabras olvidadas. Palabras silentes. Se podría decir que la palabra es como la raíz de un árbol que mientras profundiza y se extiende bajo la tierra es menos apreciable a lo habitual de la vida. Palabras, solo palabras. ¿Y la palabra escrita y leída? Un libro de poesía... un libro. ¡Un libro de poesía no se lee para decir que se ha leído, se lee para animar a decir lo que de otra forma no se dice porque uno no se atreve!. (De forma extraña las palabras nos anuncian que cuando somos débiles es cuando tenemos mayores posibilidades de ser más fuertes). Gracias.

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