Un dicho popular asegura que: "Hay un juez llamado tiempo que pone a todos en su lugar". Nada más cierto, y se dice para anticipar cambios indicando que las situaciones de envergadura, ya sea de trabajo, poder, dinero, son cíclicas y temporales. Entendemos a golpe de evidencia que el tiempo es el más paciente de los tribunales de justicia, también es lento para quien odia. Viene el asunto al caso porque a Trump el Tribunal Supremo le tumbó los aranceles al considerar que se extralimitó en su autoridad... Pues a mí me parecía que lo estaba haciendo bien... Bien le resulta a China, su amiguito del alma, que se los tiene que devolver. Rara vez permanece estable la política exterior estadounidense que, con esta sentencia se diluye ante la medida que implica representar intereses estratégicos en un escenario global marcado por tensiones y rivalidades. La moda que rodea a Trump puede ser efímera, pero la verdadera prueba será sostener su propia coherencia. Ante una circunstancia donde los intereses de Washington y la mente de Trump cambian como una veleta al viento, deberá mostrar firmeza. Y ya la mostró: Trump, Donald Trump, acaba de anunciar que aumentará los aranceles globales de EE.UU. del 10 al 15%. Gracias.
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