Don Antonio Machado en un verso nos llamó caminantes y nos dijo que se hace camino al andar. Lo que no nos dijo fue que a cada paso dejamos huellas, donde quiera que vayamos dejamos huellas, son nuestros rastros, y aun los rastros invisibles dejan huellas, de ahí qué, según andamos hacemos camino y, de cuando en vez, dejamos huellas cargadas de ternura. Las huellas que dejamos al caminar en algunos corazones (metastásicos corazones) no se perciben y quedan en la profundidad del ser con cada gesto cargado de honesta entrega, verdad completa. En este punto, la memoria me trae un recuerdo como sentencia: "lo que no damos, nos lo quitamos a nosotros mismos", aun así, cuando en un solo toque de empatía se le podría inyectar en vena la poesía que la rescataría de tanto odio. Un corazón en bandolera muta para no sentir amor en cada latido y esquiva la huella de quien le corregiría el rumbo y la conciliación con un pasado traumático. Debemos ser disciplinados en nuestro caminar. (Y sí, hay caminos que dejan huellas cargadas de ternura, pero no pueden gestionar emociones). Gracias.
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