domingo, 8 de febrero de 2026

Por un mundo mejor.

En un paraíso donde podemos elegir cualquier cosa, porque cualquier cosa se nos concede, elijamos tomar conciencia de nuestras obligaciones. Tan importante como levantar la voz es escucharse, guardar silencio como oírse y ver qué propósitos nos interesan y tomarlos como actitud de vida equilibrada. Egoístas somos, más que menos somos, por eso, de cuando en vez es imprescindible hacer una pausa, y no solo para tomar aliento y descansar de los impedimentos del camino, también para mirarse al espejo y enmendarnos antes de que el agotamiento físico y mental nos eche a perder la salud. Únicamente tomando conciencia de que solo caminando por el sendero de la armonía -paz interior y la coherencia entre mente, cuerpo y acciones-, del bendito amor y la santa poesía -¡estamos obligados a querernos!- podremos establecer un mundo mejor para todos y todas. Bajo esta práctica de sana cognición hay esperanza. (En tu mano, en mi mano, en nuestras manos). Gracias.

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