martes, 17 de febrero de 2026

Discriminación positiva.

Entre los días que vivimos creyendo que los vivimos y los que dejamos de vivir, también creyendo que los vivimos, están los días que no somos capaces de discriminar positivamente para sobrevivir a de soslayo. ¡Ah!, sí. Y aprendimos a mentir y nos engañamos y pasamos de lo intuitivo a liderar la información clave y el conocimiento profundo del existir vital, porque intuir o sospechar no es suficiente para desconfiar de algo o de alguien. Descartar lo que parece de lo que es, quitar los disfraces, remover las entrañas, confrontar al drama, es derrotar la percepción inmadura. Desnudar el engaño y la mentira. El engaño.

En el momento que más me necesitabas, abatida tu cara pálida ante el espejo, desmemoriada... No me canso: en qué poco te valoras. La discriminación positiva no está penada por la ley de tu Señor Dios ni por la justicia del hombre si es por amor. (Cuando no tengo ideas para ordenar el pensamiento la nombro entrelíneas. A ella le lastima y a mí me entretiene). Gracias.

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