martes, 31 de marzo de 2020

"Creyentes, borrachos y vagos".

De lo más inteligente que oí desde que se hizo notar el coronavirus en nuestras vidas: "Si está muerto de algo murió". Pues claro que de algo murió si está muerto. Hasta yo lo sé, y eso que no me considero un ser inteligente, ni mucho menos. Que yo sepa, porque siempre hay un roto para un descosido, solo una amiga ida me considera inteligente. Y sigue queriéndome. Pero ya no tanto por mi supuesta inteligencia, sino por mi mala hostia, con perdón. Sin embargo, va diciendo por ahí que no me quiere por mi mala hostia, con perdón. Ni siquiera por sacar a pasear lo peor de sí misma como lo haría su mejor amigo (yo también te quiero). "Si está muerto de algo murió", es la historia de un mundo civilizado que le dio por gastar en recortes lo que tenía sin echar cuentas de que una política global mercantilizada, miserable en gasto social, educación, dependencia, sanidad, y rácana en ciencia e investigación, lleva a la muerte sin saber que si uno está muerto de algo murió. El no saber ni querer aprender, que siempre digo, lleva a la muerte. Ustedes y yo lo sabemos, falta que lo sepan los dueños de los partidos políticos y el fatuo ministro de finanzas holandés que considera a los españoles: "Creyentes, borrachos y vagos". Gracias.

lunes, 30 de marzo de 2020

¿Es la Covid-19 o es el Covid-19?

Para que yo lo entienda: ¿Es la Covid-19 o es el Covid-19? Y lo que importa: ¿Qué es peor: la, el, o solo Covid-19? Covid-19 es una plaga ideada por el maligno para hacernos la vida imposible. Sé que la RAE se pronunció y dijo que Covid-19 es la, o sea, femenino. No quiero que la RAE pierda protagonismo social, pero como a los partidos de la oposición les pido que dejen la crítica política, las amenazas, las comisiones de investigación y las facturas validadas por el Tribunal de Cuentas y etcétera para después del estado de alarma y el confinamiento que altera la razón y la buena educación, a la RAE le pido lo mismo: que deje la etimología de las palabras para más adelante y diga a sus académicos que levanten el culo del asiento y pongan su sabiduría a disposición de la sanación del humano ser. Primero la salud y luego lo demás. Incluyo los besos y los abrazos que no dimos. Esta crisis, lo dice todo el mundo y lo digo yo, cambiará usos y costumbres, y la manera de mirarnos de soslayo como extraños. La Covid-19 vino para quedarse y eso es todo. Cuídense los viles oportunistas y las hermanitas de la humildad que lo suyo ya no cuela. Para no alargarme más: Habrá un antes y un después de la Covid-19. Entre todos y todas, o viceversa, tendremos que decidir qué haremos con la vida que nos aguarda. Sin olvidar, que mirarnos el ombligo es una desventaja -si es que la barriga nos lo permite-, por el solo hecho de quedarnos absortos en nosotros mismos. Gracias.

domingo, 29 de marzo de 2020

Solo el saber sana el alma.

Cada noche hago una enmienda a la totalidad del confinamiento aprobado por el gobierno y salgo de casa a tirar la basura. Solo salgo de casa a tirar la basura. Y ayer salí como todos los días a tirar la basura y no estaba el contenedor de la basura y volví a casa con la basura. Qué raro. Sin embargo, mi esposa asegura que el contenedor de la basura está y la creo, pero no lo vi. Y no lo vi porque al pueblo de Patricia volvió la penumbra. Un gobierno que no sabe se ve sometido por el dinero. El ahorro o las ganancias si van en contra del bienestar o la integridad física de la gente -la farola sin luz sigue ahí mirándome con las peores intenciones-, no son ganancias sino pérdidas. Lo leí en la Biblia: "el perdón sin merecerlo para el pecador es pecado mayor". Un fin de vida pública se renueva en base a las necesidades de la ciudadanía, pero hoy todo vale, incluso la avaricia de proveedores de enseres para combatir el coronavirus... Hay que joderse. Ya vendrá Paco con la rebaja, decía mi güela. A más ignorancia más dolor de alma, lo sé por experiencia. Solo el saber sana el alma. Perdón, y la fe católica, según la religión católica. De cómo llegar al alivio en esta vida que vivimos no me pregunten que no sé y si no sé no sé. Pero todos y yo sabemos que hay días enteros... (Si mi mente absurda me aceptara como soy, trascendería al egocentrismo). Gracias.

sábado, 28 de marzo de 2020

Conciencia errónea.

A los pensionistas y jubilados, y a los trabajadores de la administración excluyendo a los enchufados, el ministro nos quiere hacer un ERTE, ERE, o enviar de vacaciones. Por wasap, el ministro nos quiere mandar al paro o ver en el cementerio. ¿Y ahora qué se dicen del "Gobierno Frankenstein" con mayúsculas y comillas para destacar la metáfora que encierra? Vivimos una metáfora continuada o una paradoja contranatura. Vivimos, o sobrevivimos, o ya estamos muertos. Y amén. Reconozco que esta realidad me da miedo y soy débil, pero a la vez soy más agresivo: si alguien representa una comedia en mi vida, si alguien actúa en mi nombre, miente, y puede ir teniéndose miedo... Ni el coronavirus ahuyenta los intereses espurios de los que mandan es esta realidad que nos debiera unir como pueblo. Intento escribir un día feliz y no hallo una esperanza capaz de decir sí cuando es sí y no cuando es no. (Si con el tiempo descubren la verdad, ni se les ocurra decir a un político que su gestión fue errónea). A la ignorancia que juzga lo verdadero por falso o viceversa, y tiene lo bueno por malo o al contrario, la RAE lo llama: Conciencia errónea. Por escribir un día feliz, por mis anhelos, por manejar al maligno cuando hilvana un día y otro. Señor ministro, y si digo ministro digo ministra: en estado de alarma, ni pensionistas ni jubilados ni otros trabajadores. Ni ERTE, ERE, o vacaciones. Por ley estamos blindados. Por amor no sé. (No mereces ni una mirada de soslayo). Gracias. 

viernes, 27 de marzo de 2020

Duele el confinamiento.

Sin ser monja de clausura, algo que me viene rondando la cabeza desde antes del confinamiento, ay, duele el confinamiento y más no estar con Patricia y Kristel y mis nietos... Para no alargarme: lo único que me duele son las horas que estaba y no estoy con la familia hendida en el dolor. Confinado en casa con mi esposa, como el día que todo comenzó, dedico todas mis horas a leer y escribir. A leer más, pues cuando escribo me voy y miedo me da que la policía me devuelva al confinamiento y sin musa... Leo ¿y saben qué? Leo más la Biblia como Palabra de Dios que todo lo puede, que poesía que me da vida. Vida aún me queda y como pueden imaginar temo por ella y quiero mantenerla pero me falta la Palabra de Dios porque la poesía no explica la magnitud del estropicio que vivo. Esta vida que vivo ni en sueños. Esta salud que hoy sí y mañana si amanece. Este mundo está patas arriba y tenemos que ser más solidarios. No crean ustedes que este viernes me salió a vuela pluma, me instruí en mis libros de autoayuda. También llamé a la facultad de sicología que estaba cerrada. Y la bruja de la bola que tampoco. ¿Tenemos que morir? Esa es la pregunta. Pregunta sin respuesta porque la atención al cliente con Dios tiene una lista espera de doce rosarios. (Aclaración para ateos: similar al desespero para hacer el test rápido de coronavirus). Gracias.