jueves, 11 de octubre de 2012

Un hombre y su muerte

Para escribir, lo que hago es servirme de la palabra que ciega arropa y murmura, que no es otra cosa que la herramienta eficaz a veces, con la que suelo defenderme de un olvido y algún beso, del incandescente fantasma de un recuerdo. Escurridiza alma de una página en blanco que apenas sabe qué es. Pero a nadie importa, lo que verdaderamente importa, es la pasión con la que se emprende cada día el viaje en un velero convocado por la imaginación, y valiéndose de la belleza de la vida para encontrar la melodía del camino. Pasos de fe alrededor del vacío. Suspiros moribundos de fuego. Coraje, temblor mediando en la tempestad tras una sílaba en arrojo perdida, quizás utopía. El estallido expansivo. El destello en cada párrafo. Un verbo insatisfecho. Un mar insondable de espejos y letras encantadas. Insoslayable poesía capaz de mostrar de noche lo que esconde de día. Lágrimas a media luz de unos ojos decidores heridos en la refriega.
 
Qué amargo destino el de alguien sin memoria que rompió amarras poniendo rumbo al sur, en un descuido del camino se detuvo, y siguió el curso del sol hasta encontrarse con la noche; se atrevió a llamarla día, y terminó amando incertidumbres envolviéndose en el silencio para escribir negando hasta la nausea la virtud en la que debería asentarse la verdad y su respeto. ¿Qué extraño personaje puede sentirse orgulloso de su presente a condición de que nadie le recuerde sus olvidos? (Un hombre y su muerte).

Quizá tengas razón al decir que estás harta y que un día me levantaré con tu ausencia y sin consuelo. O sea, mejor no vuelvas, prefiero esperarte.

La armonía de la vida

Es posible que no deba ser así, porque todo lleva un orden en la vida. Pero yo, después de empezar a escribir descubrí la lectura. Quiero decir que empecé a escribir antes que a leer, y he de confesar que me encanta leer simplemente para pasar el rato y porque es una de las mejores fuentes de aprendizaje. Escribir me enseña a conocerme mejor, y leer a vivir historias de amor y desamor; historias de la vida a su manera, porque leo, sí, pero solo titulares de prensa (no quiero que la muerte me venga a visitar y no la reconozca) y poesía. Entonces, y resumiendo, me gusta leer y me gusta escribir. Eso es todo. Y lo sería si no fuera por esas excepciones que a veces o siempre confirman que no todo es como uno quiere. Porque siempre hay normas y reglas. Apología en defensa de la propia apología. La palabra. Prefiero escribir mi propia historia y su epígrafe. Y en eso estamos un jueves de porvenir recurrente. Un jueves de renovadas esperanzas. Un jueves que no puede esperar a que el porvenir llegue: porque hoy no es un día cualquiera. Hoy es un día especial. Y no voy a permitir que la poesía se explique y mi estado de ánimo negativo me impida entenderla. Así que me dejaré llevar por el trasiego que recorre el verso hasta la prosa y me ceñiré al guión que revela la santa poesía. Y de manera tibia.
 
La palabra y su dicción. La conversación sabia y amena. Que no, que no me dejaré embaucar por nada ni nadie: miraré de soslayo las cosas sencillas que me encuentre para apreciarlas y me alimentaré de la ficción, de alguna absurda historia y de un poema que me explique, porque nada ocurre por casualidad... O sí. Que hablo de literatura, de creación literaria y su atmósfera lírica. De amor y santa poesía. La armonía de la vida.

miércoles, 10 de octubre de 2012

"Síndrome de Rajoy"

-¿Sabes qué día es hoy?
 
¡Santísima!, la dama que no me deja ir me llama desde el más allá.
 
-Y yo qué voy a saber...
 
Mi esposa sabe. Lo cierto es que mantenemos una relación psiquiatra paciente de pronóstico reservado.
 
-Ayer leí un comentario tuyo. Dime: ¿al escribirlo te dolía la cabeza, tenías fiebre, vértigos o simplemente te has fracturado un pie?
 
Creo, y no puedo estar lejos de la verdad, que esta mujer dio en loco.

-Porque a mi entender deberías estar en cuidados intensivos por no decir en el manicomio: a ti cómo se te ocurre escribir que "todo pasa y nada queda". ¿Acaso quieres que me despidan?
 
No fui capaz de explicarle que la frase era de Antonio Machado y que no era más que un recurso literario. En el Día Mundial de la Salud Mental, se ha descubierto un nuevo desequilibrio mental: "Síndrome de Rajoy".
 
Mario Benedetti escribió: "Pobre clase media. Sale a la calle con media cacerola". Supongo que el poeta del amor y de la vida cuando dijo media cacerola pensó en la cabeza de mi psiquiatra. Y en la de tantos otros y otras de este país pobre de definición.

A Paco endemoniado

Paco está endemoniado y el país está triste. Igual no tiene nada que ver lo uno con lo otro. O sí. Me explico: Paco es responsable de una empresa hortofrutícola, y al parecer no le gustó para nada los acuerdos a los que llegaron Rajoy y Mohamed VI en Marruecos el otro día. Dice que la huerta valenciana pagará caro esos acuerdos. La empresa de Paco comercializa productos de la huerta valenciana en España y también los exporta al norte de Europa, pues bien, ayer, le visitó un empresario holandés al que regularmente le vende sus productos y le dijo, luego de negociar sus precios, que más barato se lo ponía él en Valencia. Este holandés es persona seria, y Paco lo sabe, como también sabe que la huerta valenciana en este plan solamente le falta el día en la esquela para enterrarla para siempre y amén, porque de ninguna manera puede competir con la huerta de Mohamed VI, que la huerta es de Mohamed VI y no de Marruecos. Por eso Paco está endemoniado. Hablamos de la naranja principalmente. Y de calidad, no nos engañemos.
 
A Paco endemoniado mejor lo dejo estar. Pero somos amigos y me duele. Estos son acuerdos de Estado impuestos por Europa. Pareciera que Marruecos es europea y España africana. Pareciera que no somos ni la cola de ratón cuanto menos la de león que nos creíamos. No sé, a Paco nada le puedo aconsejar. Si acaso decirle que agite la vida tranquila para que se desarrolle por sí sola. Pero que la siga de cerca. Que siga confiando en la gente con un poco de astucia. Y que ame a quien bien le quiera. Y si no le quieren también, o al menos que no les guarde rencor, que el rencor empequeñece a las personas. Y que todos y todas saldremos juntos de esta; saldremos juntos todos y todas, y que los dos lo veremos. Es todo. ¡Arriba ese ánimo, Paco!.

¿14N?

España y Grecia sufrirán la mayor caída mundial del PIB en 2013 según el FMI. Y sube la prima y baja la bolsa. Y Rajoy a lo suyo, a los recortes y las reformas por decreto. Rajoy no acepta consultar al pueblo acerca de su programa de futuro. Rajoy está ocupado en sus cosas y no escucha la voz de la calle. Entonces los sindicatos convocarán huelga general ¿14N? si Rajoy no atiende a razones de consenso.
  
La ciudadanía está convencida de las reformas, sabe que algo hay que hacer, pero no a corto plazo y sin consenso, porque las consecuencias son inhumanas. Según UNICEF, uno de cada cuatro niños en vive bajo el umbral de la pobreza en España. 2.267.000 niños viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza. La pobreza en España. Porque hablamos de pasar hambre en España. ¿Qué no se entera Rajoy? ¿En qué nube vive Rajoy? Si un país precisa cambiar su estilo de vida, cultura de la abundancia, el acuerdo con el pueblo se hace necesario. Sin olvidar que en el trasfondo de cualquier alteración de estilo de vida, se encuentran los derechos humanos. Las personas que no tienen lo elemental para subsistir no pueden asumir más recortes. Derecho a la vivienda, al trabajo, a comer todos los días. Lo dice la Constitución, que más parece un papel que no sirve sino para presentar alegaciones en su nombre cuando interesa a los dueños de los partidos políticos. Un gobierno incapaz de dar solución a las verdaderas necesidades del pueblo. Un gobierno incapaz de frenar la recesión económica y de crear empleo. Si Rajoy no fomenta la armonía del consenso y consulta a su pueblo, la huelga general será un hecho. Y que nadie diga que somos un mal ejemplo de país cada vez que salimos a la calle, ya les vale, porque somos ciudadanos de Europa miembros de una sola familia. Así que estaría bien finiquitar este desprecio al que nos tienen sometidos los países del norte. Inauguremos pues una sociedad más humana. Rajoy tiene la palabra.