¿Por qué de amor la barca voladora
con ágil mano detener no quieres,
y esquivo menosprecias los placeres
de Venus, la impasible vencedora?
A no volver los años juveniles,
huyen como saetas disparadas
por mano de invisible Sagitario;
triste vejez, como ladrón nocturno,
sorpréndenos sin guarda ni defensa,
y con la extremidad de su arma inmensa
la copa del placer vuelca Saturno.
¡Aprovecha el minuto y el instante!
Hoy te ofrece rendida la hermosura
de sus hechizos el gentil tesoro,
y llamándote ufana en la espesura,
suelta Pomona sus cabellos de oro.
En la popa del barco empavesado
que navega veloz rumbo a Citeres,
de los amigos del clamor te nombra,
mientras tendidas en la egipcia alfombra,
sus crótalos agitan las mujeres.
¡Deja, por fin, la solitaria playa,
y coronado de fragantes flores
descansa en la barquilla de las diosas!
¿Qué importa lo fugaz de los amores?
¡También expiran jóvenes las rosas!.
Manuel Gutiérrez Nájera, poeta, falleció el 3 de febrero de 1859.
martes, 3 de febrero de 2015
lunes, 2 de febrero de 2015
Por tu perdón.
Hoy comienza una nueva semana
(no es una semana cualquiera,
tampoco una más);
me encuentro en un camino descubierto
y mis pasos todos se hacercan a ti.
Oigo tu voz melancólica:
un grito desde un mar,
quizá naufragando.
Me llega la brisa de la tempestad:
tu naufragio no puede ser de revancha...
Ojalá algún día tu perdón me alcanze.
(no es una semana cualquiera,
tampoco una más);
me encuentro en un camino descubierto
y mis pasos todos se hacercan a ti.
Oigo tu voz melancólica:
un grito desde un mar,
quizá naufragando.
Me llega la brisa de la tempestad:
tu naufragio no puede ser de revancha...
Ojalá algún día tu perdón me alcanze.
El secreto peor guardado.
De tu poema, Kristel, tu ausencia, y la ineludible tentación de decirte a cada instante te quiero. Llamarte... ir en tu busca... preguntarte cómo te fue el día. Escuchar tu voz. Mirarte a los ojos. Ni un solo día al acostarme he dejado de abrir la puerta de tu habitación con olor a ti y desearte felices sueños.
No existe un solo amor ni lealtades. He coqueteado con la muerte (y ella conmigo), sé de qué hablo, lo digo sin empalagos. Y sin embargo...
El amor que confieso por mi niña, la niña de mis ojos, es un desierto abonado para el delirio. Me vuelve incapaz. Indenfesión la que siento al vivir sin ella los años altos. Debilidad por ella. Volveré entonces a recordar que quienes creen que el dinero todo lo consigue están equivocados, y que es verdad que solo el amor mueve montañas. A cada cual le corresponde elegir... Amor exclusivo por mi niña que propicia vida en mis adentros que me obliga a vivir con buena salud en la medida que puedo. Quiero darle mi vida si fuera preciso, así que salidas de pata de banco las justas. Vulgar, un padre, lo único que puede dar a una hija es su vida. Algo de él para ella en una mesa de operaciones.
Hasta el último suspiro. Por más que me vaya sin irme, ido, no dejaré de quererte. Mi niña. Y si en un descuido me pierdo y me sepulto, sin preguntas, tú solo perdóname. Mi amor por ti: El secreto peor guardado.
Le escribo a Kristel, la niña de mis ojos. (Disculpen el pasteleo).
Le escribo a Kristel, la niña de mis ojos. (Disculpen el pasteleo).
domingo, 1 de febrero de 2015
Ave sin alas.
Se asoma al acantilado cada mañana al llegar el alba.
El quieto horizonte le impide ver más allá.
Inexpugnable más allá
sellado en la quietud de su mirada.
Pero inicia el vuelo
-se atreve-,
ave sin alas... y vuela.
Un milagro para creer.
Que un dios no lo impida
ni profane su esperanza.
El quieto horizonte le impide ver más allá.
Inexpugnable más allá
sellado en la quietud de su mirada.
Pero inicia el vuelo
-se atreve-,
ave sin alas... y vuela.
Un milagro para creer.
Que un dios no lo impida
ni profane su esperanza.
A una amiga dura de pelar.
A una amiga dura de pelar por mi cuenta y riesgo:
Es dura de pelar porque si tropieza y cae siempre se levanta. Siempre una vez más.
Es dura de pelar porque no hay otra forma de ser en su país de nacimiento. México.
Es dura de pelar porque le repite amenazante cada día al pp (puto parkinson) que se las verá con ella y lo cumple cada día. Cada día sin contemplaciones.
Es dura de pelar porque me hace reír con sus chistes que no entiendo. ¡Joder, dona!.
Es dura de pelar porque es intransigente cuando se trata de defender a su familia. Y a mucha honra.
Es dura de pelar porque es incorregible. Lo saben quienes la conocen: ¡eh!, ¡eh!, ¡eh!, ¿qué pasa con tu cuerpo, chido? ¡Qué carácter!.
Es dura de pelar porque es tenaz hasta lograr sus propósitos. Pero es insobornable.
Es dura de pelar porque grita para romper la sordera. Y rompe hasta los tímpanos.
Es dura de pelar, lo sé, y también lo sabe el vecino asesino. ¡Ojo con ella!. Y aviso: no está sola. Aunque confieso, llegado el caso, ser de poca ayuda.
Es dura de pelar porque es lo contrario al pensamiento compatible y la palabra dócil. Sabe que lo contrario es la muerte.
Es dura de pelar porque quien la busca la encuentra. No se confunda.
Es dura de pelar porque no le gustan las premisas dictadas si no sabe quiénes las dictan. Ni comulga con ruedas de molino.
Es dura de pelar porque lo es, y lo es en el peor sentido de la palabra. O sea...
Es dura de pelar porque no es lo que parece sino todo lo contrario. Soñadora.
Es dura de pelar porque resume todo lo dicho hasta ahora en una palabra: Amor.
No es hipócrita. No es falsa. Es como es. Y sabe que no es eterna. Patrimonio de un pasado, solo necesita enfrentar el día a la esperanza para conseguir la felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)